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Empresa que pica

La semana pasada les compartí un mensaje optimista con toda intención, y hoy quiero hacer hincapié en mi intención de no desmoronarnos por los días que parecen aplastarnos y que no vemos a mediano plazo que cambien, con situaciones que ya parecen el pan (sin pan) nuestro de cada día; el dólar, para quien aún no le quede claro, ya vale 20 pesos y de ahí no bajará, y el seudo debate sobre los salarios mínimos, nos han colmado el cielo de nubes negras.

Raya en lo ridículo pensar, como lo proponen algunos, que el salario mínimo en México sea de 100 pesos, o más allá como lo sugieren diputados panista, ya que estamos en la hora de las complacencias, que quede en 200 pesos. Parece que su miopía no les permite ver más allá, y casos como el de Venezuela, donde el salario mínimo no deja de subir y multiplicarse hasta 400 por ciento, mientras su inflación (el precio de los productos básicos) alcanza niveles de más de 700 por ciento, en una carrera en donde el salario siempre irá tras la inflación, no les indica nada.

El asunto del salario mínimo no debe ser populista y electorero, es un asunto de vital importancia para el crecimiento de México, pues como ya les comentaba, el consumo es la sustancia que engrasa el motor de la economía. Y si lo salarios se elevan sin que la producción y los recursos también crezcan lo único que se logrará es una escalada de precios para la cual no habrá monedero que alcance.

Ocupémonos de crear, producir, vender y comprar… Apoyos se necesitan, pero no solo los grandes anuncios de financiamiento al emprendedor, que en muchas ocasiones se trata de carteras que se quedan ahí sin ser solicitadas, por la falta de conocimiento de los nuevos empresarios para conformar su carpeta de requisitos. ¿Cuántos se quedan en el camino por no saber cómo hacer un plan de negocios o cómo presentar sus resultados y estimaciones financieras? Muchos.

No es caso, y sirva de ejemplo, una empresa dedicada al cultivo de chile habanero bajo el concepto de hidroponía. En la búsqueda de realizar una actividad productiva y rentable, Amar Hidroponia desafió las leyes de la temporalidad agrícola; el que no arriesga no gana.

Se trata de una franquicia agrícola de chile habanero hidropónico. Y bajo el argumento que el clima hace que la mayor parte de la producción de chile habanero sea estacional, con las mayores cosechas teniendo lugar durante verano y otoño; la hidroponia se puede sembrar y cosechar todo el año.

Según datos de la FAO, en la agricultura tradicional, las temperaturas por debajo de 12°C afectan el comportamiento de los cultivos y condicionan la productividad, tanto cualitativa como cuantitativamente. En el caso particular del habanero debajo de los 15°C, presenta un crecimiento malo y con 10°C el desarrollo del cultivo se paraliza. Esto frena muchas veces a los inversionistas que temen factores que resultan en la imposibilidad de la cosecha y el fracaso de los cultivos, tales como muerte de siembra durante las primeras etapas de desarrollo por frentes fríos y el endurecimiento del suelo que dificulta el crecimiento de las plantas.

Cuando el producto es hidropónico, todos los factores se controlan garantizando frutos que cumplen con la calidad exigida por el mercado.

Amar Hidroponia busca animar a los productores a apostarle a este vegetal que, debido a su gran demanda y desabasto de producto en Estados Unidos y Canadá, se ha convertido en uno de los agronegocios más rentables.

Para abastecer la demanda en EUA, se requieren 6 mil toneladas de chile habanero, por ejemplo. Y no les quita el sueño un dólar a 20 pesos.

@lupitaromero

guadalupe.romero@milenio.com