Código de Ingreso

Entre cerveza y leche... ¡salud!

No sé ustedes, pero a mí hace unos días me quedó claro que la Corona es mexicana, se tome aquí o en el más lejano pueblo del mundo, a donde llega, claro. Esa marca de cerveza se hace en México y el meollo de su origen está en el detalle. Dos son las empresas que la elaboran: Grupo Modelo, de la belga Anheuser-Busch InBev que adquirió más de 90% de sus títulos por 20 mil mdd y Constellation Brands, firma de la familia Sands que la produce aquí para exportar a EU.

Datos de Cerveceros de México indican que, del total de las ventas externas de cerveza realizadas por México en 2016, EU concentró 81.3%, en este mercado el top 5 de las cervezas de importación son marcas de Constellation Brands. Corona Extra y Modelo Especial son las importadas de mayor venta en ese país. Es decir, los consumidores estadunidenses prefieren y disfrutan cervezas orgullosamente producidas por cocineros mexicanos.

Frente a unas aromáticas tazas de café platiqué con una alta ejecutiva de Constellation, y orgullosa de la historia creada por la familia Sands, quienes de la crianza de unos viñeros en el sur de EU han perfeccionado técnicas para también ofrecer destilados y cocimientos como cerveza de malta (importada de EU) en su más popular versión, Corona, por lo que no dejan de invertir en la planta de Nava, Coahuila, y otras en el norte del país, y la nueva que en dos años estará operando en Mexicali, Baja California, con inversiones por más de 4 mil 500 mdd en México, desde 2013 cuando se llegó a un acuerdo ante la entrada de AB InBev.

Plantas que producen 30 millones de hectolitros anuales de cerveza de exportación. Y si como mi vecina, es quisquilloso y duda sobre el sabor de la cerveza de un lugar y otro, la respuesta es que se elabora al pie de la letra con la misma fórmula y el agua (70% del producto es agua) que se utiliza se estandariza en todas las plantas, sea bajo la firma de una o de otra. ¡Salud!

Antes de olvidarlo, a mi correo llegó un comentario sobre la columna de esta servidora, el nombre del remitente lo reservo por aquello de la privacidad de datos, pero no puedo dejar de atender lo que me señala.

Código de Ingreso de la semana pasada decía que los mexicanos gastamos 827 pesos cada tres meses en productos lácteos y sus derivados, el amable lector me dijo que “otro tema que también es de relevancia considerar es el impacto de los productos lácteos en la salud de los consumidores, en particular de adultos”, e hizo referencia al de las grasas saturadas. Según cifras que consigno en Código de Ingreso referido, que son del Inegi, son una clara evidencia de que los mexicanos destinamos muy poco de nuestro ingreso en ese rubro, y temas como el sobrepeso y todo lo que de ello se deriva, va más allá de los lácteos, de verdad no considero que si en promedio al día se gasta cada familia de México 9.2 pesos repercuta en la salud; esto, como dicen los abogados, suponiendo sin conceder; ya que si nos comemos una quesadilla de sabroso “tipo manchego”, pero no hacemos ejercicio alguno, seguro tendremos efecto en la salud; lo que quiero decir es que desde mi punto de vista hay mucha información sobre lo que daña a nuestro cuerpo, desde teorías que afirman que los cereales son el peor desayuno hasta los que achacan el colesterol a la yema del huevo, lo que quiero decir es que me parece inadmisible que no haya comida en algunos hogares y que no tengamos estilos de vida saludables.

@lupitaromero

guadalupe.romero@milenio.com