Tras la tragedia

La mañana del miércoles parecía que el tema de la semana sería no Trump y su voraz apetito de comerse el mundo con base en mentiras y promesas populistas. En realidad, parecía que la semana discurriría en los sucesos de Quintana Roo y la falta de pericia de Carlos Joaquín para gobernar un estado que su obeso antecesor había dejado en la ruina de la inseguridad.

No fue así. La tragedia del Colegio Americano del Noreste eclipsó cualquier acontecimiento. Era, para muchos inentendible que un adolescente disparara contra sus compañeros y maestra. De hecho, el canal 12 de Monterrey insistía que todo había sido un error, un accidente a partir del juego con el arma por parte del agresor y sus compañeros.

Pronto surgieron las fotografías y el video. Pronto nos percatamos de varias cosas.

Primero, de la incompetencia de la Fiscalía de Nuevo León para poder preservar pruebas en confidencialidad. Como policía de barriada, dejaron que video y fotografía se filtraran a los minutos de tenerlas en sus manos como pruebas. Jaime Rodríguez salió a dar una conferencia de prensa con una media sonrisa extraña, fuera de lugar y, en ella, habló de todo pero no sobre las razones y resortes que hicieron que las pruebas se filtraran con tal velocidad y descuido. ¿Así se cuidan las investigaciones en Nuevo León? No sería entonces casualidad que el caso contra el ex gobernador Medina estuviera tan mal armado.

Segundo, detestamos las imágenes violentas pero, aun así, las consumimos. Los mensajes en solicitud de no difundir el video filtrado se multiplicaron la tarde del miércoles con un matiz: la gran parte de los solicitantes ya habían visto las imágenes.

¿Hipocresía o conciencia? En cualquier caso, la reflexión gira en dónde debe parar el trasiego de ese tipo de materiales y la respuesta está en cada uno: no verlo, no difundirlo, no hacer más grande la bola de nieve.

Tercero, informarnos. La semana se llenó de notas incompletas y suspicacias sobre la Legión Hook. Pocos se dieron a la labor de investigar, preguntar, ir más allá de las publicaciones en redes sociales. De haberlo hecho se darían cuenta que la Legión tiene objetivos lejanos a lo acontecido en Monterrey, pero la tragedia les dio el impulso necesario para ser relevantes como nunca antes lo habían sido. En pocas palabras, se le dio gasolina a un grupo organizado en redes sociales. Algunos los verán como trolls, otros como algo más serio. En realidad, la dimensión de ellos no ha sido abordada de manera contundente en la media tradicional.

Ignorancia pues.

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