Tres temas

1- La campaña entró ya en su fase final. Los ataques y la guerra sucia comienzan a arreciar en los distintos estratos. Esto, porque el tiempo de convencimiento por propuestas ha quedado atrás. Muy. Aunque la estrategia tiene ya varios años, desde el 2000 hasta tres lustros después, el camino es el mismo: de las propuestas se salta al contraste y, de ahí, a la descalificación. Ricardo Villanueva y Enrique Alfaro -junto, por supuesto, de sus equipos visi-bles y ocultos- han entrado en dicho espiral que sólo desgasta a la población. Queda poco espacio para idea y mucho para el lodo, con lo que se opaca la verdadera motivación de una campaña política. 

Hartos, la sociedad busca otras salidas. Los independientes son opción de primera mano para escapar de la inercia plutocrática. No obstante, la misma oferta se vuelve molesta e hipócrita pues dichos independientes en realidad son políticos sin hueso o cabida en otras instituciones o ciudadanos que engañan con propuestas poco aterrizadas, pero adornadas de prosa cuidada y oropel.

2- Emilio González regresó al imaginario político colectivo. Horas antes del debate tapatío, el PAN de Guadalajara dijo lo se ha denunciado desde hace años: la simpatía del Gobernador no de los moches, pero sí de los mochos hacia lo que Enrique Alfaro impulsa en PMC. González ha estado quieto mucho tiempo, pero el PAN aceptaría, de forma tácita, otra verdad: la división interna que parece no tener solución dentro de dicho partido.Los pleitos de Acción Nacional vienen incluso de antes de la elección de 2012. Réplica de la confrontación en el terreno de Madero, el PAN de occidente se fragmentó tanto que hoy no tiene el rumbo que mereciera un candidato como Petersen o, incluso, Quirino o Martínez Mora. La tragedia no tiene nombre de Emilio, sino de todos los que no han entendido que el panismo tenía, durante 12 años, la gran posibilidad de transformarse en el partido que impulsara al país. Oportunidad que despidieron en toallas, bodas, cacahuates, botas, manos limpias y sangre resultado de daños colaterales.

3- UBER sigue como víctima de una persecución. Por un lado, el gobierno coludido con sindicatos y líderes del transporte que ven sus ganancias disminuidas debido a lo eficiente del servicio y, por el otro, los intelectuales rosas del país que cuestionan a UBER por su uso y retención de datos. Sí, los mismos activistas que uno encuentra en Tinder en busca de amor o sexo señalan al servicio de autos con chofer y sus usuarios. Mucha calentura que mueve más a pensar en intereses que los mueven más allá de la protección de información.

 

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