Tres tandas por un boleto

UNO- Televisa anuncia la separación de Germán Larrea de su consejo de administración. Al parecer, el tren de la salud arrolló la amistad entre el Mandamás de Grupo México y Emilio Azcárraga. Eso sucede cuando la máquina tiene como destino un canal de televisión.

Larrea está en su derecho de buscar un vehículo de negocio como lo es la tele. El entretenimiento no estaba tan en sus planes hasta que vio los cines llenos y con comercialización boyante. De la misma forma, Azcárraga y compañía pueden decidir la ruta y compañeros de viaje en su negocio.

Lo peculiar viene en el uso de ambos negocios. Larrea, por un lado, se olvida que la concesión de una mina, además de un negocio, tiene una responsabilidad social importante. La contaminación de los ríos Sonora y Bacanuchi y la respuesta inicial del dueño de Grupo México evidencian ese olvido. De la misma forma. Resulta curiosa la diferencia entre la cobertura de Pasta de Conchos y el accidente químico del 2014. Pareciera que a Televisa se le prendió el interés ecológico al mismo tiempo que su ex miembro del consejo directivo le picó el interés por la pantalla. Curioso.

DOS- ¡Te caché! La difusión de las imágenes de periodistas michoacanos con Servando Gomez la Tuta da para una serie de reflexiones. Primero- los periodistas no son gobernantes. La forma en la cual son utilizados por el crimen organizado en las zonas de riesgo es sabida y complicada. Muchas veces, esos reporteros deben de jugar la doble partida de acceder al malhechor y, a la vez, cumplir con un trabajo veraz. La consigna de plata o plomo es común en esos casos, episodios en Tamaulipas, Coahuila o el propio Michoacán atestiguan la difícil labor periodística en esos sitios. Juzgar a los reporteros sin tener todo el contexto es mezquino. ¿Debieron avisar a sus empleadores? Por supuesto. El debate debe de ser más profundo que la condena en un espacio de radio que trata como villano a todo aquel que es su enemigo ideológico.

TRES- El día sin autos sirvió para promover gobernadores, diputados, senadores, alcaldes, precandidatos, chalanes y hasta líderes de opinión  -si así se les puede decir-, pero no sirvió para lo primordial. El mensaje toral de no usar autos no solo un día sino de manera cotidiana se diluyó en la propaganda del político. Pocos no regresaron a sus camionetas Suburban el día siguiente.

PILÓN- Matar a un diputado en tierra de nadie. Jalisco 2014.