El reclamo político al ciudadano

Esta semana tuve la oportunidad de platicar con Aristóteles Sandoval y Enrique Alfaro. Tonos distintos y visiones diferentes de hacer política, el gobernador y el Alcalde de Guadalajara tuvieron un punto de coincidencia: la responsabilidad ciudadana. De nuevo, cada quien desde una trinchera distinta.

Aristóteles fue más directo. En la conversación, informó sobre el envío al Congreso de una iniciativa de participación ciudadana más robusta, donde existan los mecanismos que activistas y miembros de la sociedad civil han pedido desde hace mucho tiempo, entre ellos, sí, la revocación de mandato.

El gobernador, de hecho, mencionó lo que nunca diría Javier Duarte o Roberto Borge: Si la ciudadanía no está de acuerdo con su gobernante, tiene el derecho de quitarlo.

Clamor popular, Sandoval entró en el espinoso terreno que ningún otro gobernador quisiera tocar ante el desgaste político que tiene el ejercicio del poder. Como sea, Aristóteles reconoció lo obvio: la sociedad madura para tomar dichas decisiones, para saber diferenciar entre lo episódico y lo general. Reto para un gobernador cuyo partido la pasó muy mal en la pasada elección.

Alfaro, por su parte, fue más allá. Fiel a su estilo, clamó a que la responsabilidad ciudadana fuera más allá de la queja y entrara en la acción ante un preocupante hecho: la contaminación y deforestación del Área Metropolitana de Guadalajara.

Luego de las quejas ante el aumento de la tarifa del estacionamiento del parque Colomos, el alcalde insistió en que la ciudadanía debe de colaborar en medidas que aligeren tráfico, índices de contaminación y aglomeración del estacionamiento del bosque. Sociedad donde el ciudadano debe de reeducarse y concientizar en vías múltiples. Apuesta complicada ante una ciudadanía acostumbrada a la complacencia y suavidad ante el castigo. Única salida si se quiere cambiar el status quo.

En ambas medidas, las reacciones tendrán una carga negativa en un sector. En el caso de Aristóteles Sandoval, una fracción del poder local y nacional verá la iniciativa e impulso del gobernador como un desacatado al sometimiento y sumisión que el PRI pide a sus gobernadores ante estas ideas. En el caso de Enrique Alfaro, activistas y políticos intentarán usar el llamado como arma que sustente que el Alcalde se alejó de su principal beta: los ciudadanos.

Como sea, siempre es preferible la audacia política al camino cómodo que otros actores desplegaron en la semana que acaba, esos caminos que no tienen costo político pero, tampoco, un impacto real en la calidad de vida de la ciudadanía.

Por más líneas ágata que le aporten sus mecenas mediáticos.

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