Política de pastelillo

Una nota en un periódico que pega si no le pagas. En ella, se denuncia que un noviazgo dejó dividendos a la novia que, ahora, es esposa del funcionario público. La nota evidencia lo que, desde hace tiempo, sucede con la información que publica ese medio: falta de rigor.

El escándalo es menor, de hecho poco para la llamada en primera que el diario le da a su revelación. Parece que la sociedad no mordió el anzuelo de la pretensión estridente de una nota con motor, pero sirve para desmenuzar todo lo que se podría corregir.

36 mil pesos en panquecillos como muestra de conflicto de interés, sugiere el desarrollo de la noticia. Noticia que no investiga el negocio, su constitución y trayectoria. No hace la labor meticulosa que los periodistas de Animal Político realizaron para demostrar el fraude de Javier Duarte. Aquí, el periodismo se hace desde la terminal del periódico en Mariano Otero.

El trabajo periodístico refiere que el portal de transparencia no confirma el concurso por el que la empresa consiguió el contrato pero olvida que el portal publica montos y empresas a las que pagan dichas cantidades, no procesos de adjudicación que deben de solicitarse en otras instancias. Olvida o descuida con la intención de retratar una irregularidad.

En todo esto, el tono es uno: la pastelería no existiría ni tendría éxito sin el empujón del novio -ahora esposo- de la dueña. Machismo escondido entre la denuncia. Denuncia redactada por una reportera que, entre líneas, justifica la discriminación.

Daniel Gómez Álvarez deberá demostrar con documentos que los procesos de selección fueron los adecuados. La percepción creada es que hubo algo, si no turbio, incorrecto. El director del Instituto Jalisciense del Emprendedor deberá de responder al señalamiento.

No obstante, sería buen momento que, como sociedad, revisáramos también la forma en que se presenta información como la descrita. Los huecos y faltas de rigor que son efectistas pero, vistos con detenimiento, no pasarían la prueba del ácido de ningún medio que respetara los lineamientos del reporteo y el periodismo.

En todo esto el fantasma del conflicto de interés, Casa Blanca con crema pastelera. Interés que, a ver si de la misma forma, comienza a crecer hacia otras relaciones que están muy a la vista de los mismos críticos del proceder de Gómez Álvarez.

Como ejemplos, dos: novias de políticos que cobran en nóminas de gobierno o periodistas que financian campañas políticas.

goliveros@me.com