El "narco" en campaña

Eso parece: como si alguien hubiera decidido que era buen momento, el Cártel de Jalisco -o alguien que usurpa su firma- le pone a las campañas el elemento faltante de interés público que, de otra forma, haría el periodo gris.

En política no hay coincidencias. Es curioso -por decir peculiar- que el narco apareciera en la Zona Metropolitana de Guadalajara al inicio. No es la primera ocasión, sucedió en ocasiones pasadas y bajo circunstancias casi similares.

No, no digo que alguien alentará al crimen organizado a reaparecer o que use el nombre del Cártel para dar una percepción de inseguridad en la ciudad, pero abona a la desconfianza que los ciudadanos, de por sí, tienen en los políticos.

Desconfianza que aumenta con denuncias de padres preocupados por el futuro de sus hijos. Futuro político, desde luego. La grabación de la reunión de Leonel Sandoval con priistas podría ser escandalosa de no ser que, seguro, algo parecido deben suceder en los demás partidos.

¿Justificable? Nunca, pero es de ingenuos el pensar que no hay un solo planteamiento similar o equivalente en los otros partidos. Es lo que le vendieron los panistas errantes a Movimiento Ciudadano, es lo que mata al PRD en Jalisco y es lo que le da oxígeno al PRI en el país, estructura.

Estructura que moviliza gente, que recluta observadores, que informa y que estira la liga de lo legal hasta el límite y más allá. Estructura que usará el PRI para no perder el bastión tapatío.

Sobre todo porque, saben. La perla de Occidente es el reflector que requiere Alfaro para catapultarse a nivel estatal y nacional. La elección de 2015 no lleva solo a 2018 sino hasta 2024.

Y, en ésta -a diferencia de Villanueva y Aristóteles- Alfaro va solo. El partido sigue a expensas de su éxito, las figuras no se construyen a la velocidad que se necesitan para darle al PRI una batalla en todos los campos y las acusaciones de ilegalidades de algunos naranjas no auxilian del todo a la inquina pública.

Por ello, las variables externas pesan y mucho. La aparición de narcomantas que, de forma curiosa, desmienten versiones de un narco violento contra la población le ponen incertidumbre a un proceso donde el principal afectado es el partido en el poder.

No solo por la percepción de seguridad quebrantada sino, también, por la desaparición del candidato de las primeras planas. Su sustitución por acusación y narcomantas no ayudan en nada a la construcción de imagen y propuesta.

Para la segunda semana, el balance es en tobogán. Para todos.

 

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