De muros y murallas

Juguemos un poco a la política ficción. Imaginen que Enrique Alfaro presenta su declaración patrimonial. Todos sabemos que Alfaro no ha tenido un puesto o trabajo en un par de años. Alfaro admite esto y se declara en suspensión fiscal puesto que no ha tenido ingresos en este periodo y su manutención es a través de -digamos, ya que está de moda- su esposa.

Imaginemos que Alfaro gana la elección y, tras de ella, actualiza su actividad fiscal y, de pronto, le llega una cantidad de dinero generada en los años que, anteriormente, reportó como que no había recibido dinero.

Sería escandaloso, condenable y, en una de esas, primera plana de La Jornada o de Milenio.

Esto mismo es lo que hizo un candidato ciudadano...y nadie ha dicho nada.

Imaginen que Ricardo Villanueva utiliza su cuenta de Twitter para pedir a sus “amigos” -poderosos y bien conectados con la mediocracia capitalina- que le consigan espacios para promover su candidatura. Así, sin pudor. Muchos se escandalizarían del uso de medios hacia un fin político. Otros, sospecharían de intereses ocultos o muy a la vista luego de esas peticiones. Algunos pocos cuestionarían el porqué de la necesidad de estar en esos medios -con transmisión a cientos de kilómetros de la Zona Metropolitana de Guadalajara- si el área de interés y el votante está en una zona especifica.

Un candidato independiente lo hace como norma común...y a nadie le extraña.

La prensa a veces puede tener impresiones, fallos o trucos en la cabeza de sus notas. ¿El candidato debiera rectificar si una cabeza es inadecuada? Lo decente sería que lo hiciera, que no fuera como otro candidato que aprovecha la confusión para crear una idea falsa de su campaña y de su persona.

El candidato independiente no sólo no lo hace, sino que acusa a los medios que cuestionan esto por “ignorantes”, aunque sus seguidores usen la confusión para su defensa y campaña.

La defensa de los derechos humanos y de equidad es un grave problema en donde la discriminación es constante hacia minorías y la violencia hacia las mujeres es enorme. Grupos de defensa de derechos de la mujer han condenado a quienes son ambiguos en temas como el aborto y la adopción por parte de parejas homoparentales.

El candidato ciudadano piensa que ese muro aún no debe caer hasta que lo usen a él como puente.

Y eso, aún sin entrar a sus propuestas.

Lo políticamente correcto sería alabar el esfuerzo y las ganas. Prefiero que, al igual que a los demás candidatos, cuestionemos los errores e inconsistencias de este ciudadano.

Aunque, con ello me gane el insulto y la calumnia.

Como me lo ganaría con cualquier otro político.

Así de distintos.