Tres historias

TENGAMOS LA FIESTA EN PAZ: un adulto joven decide que quiere repetir un par de fiestas que había hecho en el pasado en donde repetía otro tipo de fiestas mediáticas. Tiene todo listo: el chupe, la convocatoria vía redes sociales, el permiso de su madre y hasta las indicaciones para que no salga maltrecho el baño de su casa.

Cuando organizas algo de forma tan detallada, no te debe faltar un elemento clave que ha sido parte de tus fiestas y de las fiestas en las que basas tu jolgorio: la policía.

El desmán de Zapopan está lleno de ocurrencias que rayan en la estupidez. Se puede entender que un adolescente en salida hacia la madurez -si se le puede llamar madurez cumplir años- quiera sobresalir o adquirir eso que le llaman la fama de Warhol a partir de ocurrencias estúpidas. Lo que es inadmisible es que la policía caiga en la trampa.

Dice el director de la policía de Zapopan -el segundo municipio más importante de Jalisco y el primero en capacidad económica- que sancionará a los gendarmes que hayan cometido abusos contra los casi 300 detenidos -de los cuales, sólo 50 fueron acusados de faltas administrativas-. Por lo pronto, las preguntas que quedan es si dichos oficiales tenían la capacidad de contener un motín verdadero, puesto que la madrugada del sábado en realidad era una broma. ¿Qué hubieran hecho si los 300 se hubieran salido de control? ¿Hubieran disparado a otro lugar que no fuera al aire, como consignan videos?

MI PECHO NO ES ARCÓN: Monterrey vivió la semana pasada el pánico de las redes sociales. No fue como la Guerra de los Mundos donde Orson Welles incendió las ondas hertzianas. Aquí, Secret -la aplicación donde uno puede escupir sus deseos y acciones más oscuras de forma anónima- motivó la alarma. Fotos de mujeres y hombres desnudos, infamias, verdades a medias o verdades completas, pero que una hipócrita sociedad regia quería enterrada. El caso es que los cadáveres salieron a la red y, como todo lo descompuesto, pudrió el aire.

SONRÍA A LA CÁMARA: las cajetillas de cigarros se han convertido en un museo del horror. El problema es cuando eres parte del horror. Una señora en Ciudad Juárez se percató que los pitillos llevaban una fotografía cuando cayó, víctima de un infarto, en el hospital. Nadie le dijo que se convertiría en un ejemplo de los estragos del fumar, más aún cuando no fumaba desde hace décadas. Otro problema del vicio que es el poder.