El padrón que yo robé

Hace algunos años, los medios mexicanos se escandalizaron ante la aparición de la lista nominal de electores a la venta en páginas de internet. Luego, ante la facilidad con que se conseguía, Tepito lo puso a la venta en 15 mil pesos.

Ante este escándalo y otras filtraciones de datos personales, se creó una ley que cuidaría la secrecía de millones de nombres, direcciones y teléfonos de ciudadanos que, de forma voluntaria u obligatoria, otorgan a toda clase de prestadores de servicios.

Todo ello, se fue al cadalso la semana pasada.

Un experto norteamericano descubrió dos cosas: la filtración de la lista nominal 2015 mexicana y la incapacidad del INE para actuar de forma veloz e impedir que sus datos y los míos quedaran a expensas de cualquier persona para su utilización. El Instituto Electoral actuó lenta y tímidamente ante el hallazgo y tuvo que amenazar, cual maestro regañón, sobre la investigación que llevaría a cabo para descubrir al travieso.

Pero, sorpresa, el travieso resultó más avezado. Movimiento Ciudadano -Sí, ese partido que tiene una mezcla entre ciudadanos, políticos hueseros, reaccionarios y payasos disfrazados de legisladores- se adelantó con una disculpa basada en el hackeo. Al más puro estilo Enrique Garay, denunció la filtración por culpa de expertos de la informática.

Yo no les creo.

Menos aún, creo en la voluntad del INE -ese inmaculado instituto que, día tras día, muestra que solo es un elefante blanco con hoyos por todos lados- en querer castigar al partido por la filtración. Ambas instituciones se burlan, así, del ciudadano, el mismo que las mantiene.

Las justificaciones son pequeñas ante el daño. Daño que no solo afecta al proceso electoral de ahora, sino a los siguientes.

Movimiento Ciudadano debe de tomar medidas ante su responsabilidad. La integridad de millones de mexicanos se mermó a partir de una mala decisión. Eso cuesta, aunque duela.

APUNTE FINAL- Augusto Valencia me acusó en estas páginas de ignorante, lo único que le faltaba decir de mi persona.

Como sea, después de un escrito largo y fastidioso donde muestra su dolor ante mi crítica, no pudo -en ningún punto- desmentir cada señalamiento a lo que, desde hace tiempo, he dicho de él.

Así quiere ser Alcalde de Zapopan. Que lo intente, el PRI espera su candidatura con gran felicidad para verlo perder una vez más.

Y aquí lo dejo, es pieza muy pequeña para darle más espacio, aunque él se crea un político grandioso.

Flacos favores hace el ego a los destinados al fracaso.

goliveros@me.com