La estrella del frente

Apenas una semana que se conformó el Frente Amplio por México y las intenciones electorales y meta electorales florecieron como en primavera.

En público, los integrantes se dicen comprometidos con cambiar las circunstancias y empujar porque se reduzca corrupción y excesos monetarios. Nada malo: no hay nada más nauseabundo que ver el derroche económico de los políticos en tiempos complicados. Más aun cuando esos tiempos complicados se convierten en momentos de emergencia.

La negativa implícita de los partidos políticos a reducir su bolsa para las campañas del próximo año ha enojado a la ciudadanía. El gasto es grosero y se vuelve un puñetazo cuando las imágenes desde Chiapas y Oaxaca muestra que a la miseria le viene mal el maridaje con el desastre natural. Casas mal construidas, corrupción y millones de pesos que se filtran entre las rendijas de las irregularidades ayudaron a que el temblor del jueves 7 aniquilara esfuerzos y evidenciara codicias.

Las iniciativas ciudadanas de reducción en el presupuesto electoral han tenido eco en medios e intelectuales, no así en los partidos que, en cálculo, han visto que los más afectados serán los más pequeños que, con menos marmaja, se verán en serias dificultades para ser competitivos.

Es la decisión complicada: o ceder el dinero que no será adjudicado a su intención sino al esfuerzo del gobierno priísta o esperar a que la gente olvide para julio de 2018 y, con ello, tener fondos para competir a un PRI dispuesto a casi todo con tal de no perder el poder.

En el lado del acuerdo en los oscurito, el Frente Amplio ha comenzado la repartición de huesos y puestos. Saben que en el PRI, las cuotas tardarán en otorgarse y qué hay ya muchas manos metidas en ese guiso llamado el tapado. El paseíllo de precandidatos del Revolucionario Intitucional a través de la zona de desastre ha sido grosero y hasta inútil. Ninguno lo ha aprovechado de manera adecuada para desplegar sus virtudes como líder en una tragedia.

La repartición del Frente va desde candidaturas a gubernaturas y senadurías hasta promesas en el hipotético gabinete que tendría el candidato del agua y el aceite. La alianza política como simple contubernio electoral.

De todo esto, solo hay uno seguro y listo: Enrique Alfaro. La Frente amplia del alcalde de Guadalajara logra convocar a sirios y troyanos con una seguridad: Jalisco.

Y todo termina por ser un hueso.

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