Cinco estampas de Aristegui

1- El noticiero de canal 13 necesita refuerzos. Es la época en que Pablo Marentes dirige la recién creada Imevisión y Angel Trinidad Ferreira toma los controles de noticieros luego de la salida de Joaquín López Dóriga.

Así, crea un espacio donde Javier Solórzano toma la batuta y llama a una mujer que parecía inofensiva y hasta agradable. Alejada de los estándares que Televisa había creado en Lolita Ayala, Talina Fernández o, de forma más reciente, la camada que conducía el noticiario seis en punto.

Carmen entra a escena para dar noticias financieras -curiosamente, nunca volvería por ese sendero en su carrera- entre las 7 y las 8 de la mañana. Solórzano no la suelta por los próximos 20 años.

2-Prado Sur 150 tiembla. Pasa del mediodía y, una hora con cuarenta y cinco minutos antes, Pedro Ferriz había anunciado que él conduciría la segunda emisión de Imagen Informativa. Una noche atrás, Carmen y Javier habían despedido el programa Círculo Rojo de la pantalla de Televisa con un amplio y cálido reconocimiento a la apertura de Emilio y Bernardo. Ella confronta a Pedro. Se pelean sin insultos: no es su estilo y, aún, queda algo del afecto de años de trabajo y complicidad juntos. Pedro la interroga: “¿cuándo se te ha coartado la libertad de decir lo que quieras?”. El silencio es la respuesta.

3-2008. El barco de W hace agua de nuevo. El Dream Team no puede ni debe seguir ahí ante las condicionantes públicas, dice la conductora del programa matutino quien, a propósito, no había metido las manos ante el despido de Solórzano meses antes. Las condiciones parecían más una regulación comercial y de eficiencia de recursos a los ojos de los directivos de PRISA. No así para ella quien, anuncia, su siguiente paso será uno simple: llevar a su hijo Emilio a la escuela.

4-La mujer que pide respuestas es evasiva. No responde directamente si avisó a la empresa de comunicación que colaboraría con una iniciativa novedosa. No deja claro si la relación entre los Vargas y ella se ha enfriado desde noviembre pasado o si, de plano, se ha roto al nivel de que la pauta comercial es un telegrama para avisarle, para amenazarle, amedrentarle o solo notificarle que había cometido el error que esperaban para, de una vez, mandarla a nunca vuelvas como intentaron en 2011. Su estilo le permite poner el reflector en los errores de otros y su explicación se cimienta en el gran golpe al poder construido por el trabajo de su equipo de investigación: la Casa Blanca.

5- Es el siguiente capítulo. Debe comenzar pronto.

 

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