Te creo cero

Brian Williams cometió un error garrafal. El mismo error que todos cometemos, pero él lo cometió en el peor momento posible.

Williams -conductor de la edición nocturna de noticias en la NBC, hasta la semana pasada el hombre más confiable en las noticias de los Estados Unidos- hizo un homenaje en su espacio a un militar que combatió en la segunda Guerra del Golfo. En dicho homenaje, el periodista recordó que, en dicho conflicto, él iba en un helicóptero que fue atacado por la milicia iraquí.

Recordó mal o, dicho de forma más brutal, mintió.

Soldados que iban en dicha nave le refrescaron la memoria: Williams no iba montado en dicho artefacto sino que era pasajero de una escolta del mismo que llegó una hora después.

El conductor rectificó y, de nuevo, recordó mal.

Se le olvidó que la misma historia falsa la había platicado en su nota original y años después en una entrevista que le hiciera David Letterman.

La prensa y competidores no se hicieron esperar. Reclamaciones e investigaciones han comenzado para revelar más mentiras de Brian Williams a lo largo de los años y rumores sobre sus reemplazos han sido desperdigados en medios tradicionales y redes sociales.

Como consecuencia, El anchor decidió dejar su asiento en NBC por muchos días hasta que una investigación interna decidiera si continúa como un activo útil para la National Broadcast Company. Ellos tomaron la decisión: seis meses de suspensión.

Y es que para los periodistas norteamericanos -incluidos los televisivos- la verdad es el valor más importante, sin importar fama o carisma. Brian Williams es un animal televisivo. Sus apariciones en programas serios o de comedia y entretenimiento atraen a millones gracias a su imán y sencillez; no obstante, el golpe contra su credibilidad lo ha dejado inútil en tiempos donde un error de estos se replica hasta el infinito en memes y **trending topics.

Aunque regrese, ya nada será igual ni para Williams ni para su canal, que lleva meses en lucha contra la ABC que, poco a poco, ha reconfigurado su batalla para quitarle los primeros lugares de audiencia.

La pregunta existe: ¿Qué pasaría en México? ¿Cuál sería la reacción si se falseara una noticia?

Ninguna. Ya ha pasado, todo sigue igual. Ejemplo de ello es el caso Cassez. La francesa puede ser o no culpable, lo que es un hecho es el montaje de su detención para ser transmitido en el mejor horario de la mañana.

De ese episodio, el conductor no sólo no perdió el puesto, sino que se perfila a ser el depositario del horario nocturno en un futuro y el reportero que estuvo en el lugar de los hechos es conductor estelar en el sistema mediático de Carlos Slim.