El cambio de Velasco Coello

El escándalo de la semana tiene que ver con el gasto escandaloso. No, no me refiero a los miles de pesos que se invirtieron en regalos para el pasado martes, sino al insultante gasto en publicidad con motivo del informe número uno del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco.

Con cara y actitud de niño, la actividad política de Velasco Coello ha sido meteórica. Presume de no tener padrinos, pero una mano ha movido la cuna política del gobernador chiapaneco desde siempre.

Sus primeras apariciones públicas fueron en un road de medios frívolo y penoso: Velasco fue el indicado por el Partido Verde para defender la entrada de Jorge Kawagi al programa de televisión Big Brother. En esa gira mediática, Velasco se mostró titubeante y torpe en sus respuestas.

No importó, se convirtió en senador por el estado que su abuelo, Manuel Velasco Suárez, gobernó antes de que naciera. De hecho, la familia Velasco no tiene sólo en este muchacho influencia en la política mexicana, sino también a través de Manuel Camacho, de quien Velasco Suárez fue suegro.

Ahora, Manuel Velasco Coello está en un álgido escándalo. Con motivo de su primer informe, contrató tiempos en las pantallas de Cinépolis para anunciar los avances en el estado que gobierna y, como colofón, dio una “entrevista de balance” a la penosa revista Cambio.

La historia de Cambio es triste. Surgida en España, el formato y cabezal fue adquirido por una serie de periodistas colombianos que deseaban crear en su país un referente semanal en la política. Años después, Cambio fue vendida a un grupo de periodistas e intelectuales encabezados por Gabriel García Márquez.

Con el pensamiento y pluma privilegiada de ese comité, el prestigio de Cambio se puso en el interés de Editorial Televisa.

A principios de siglo, Televisa contrató los servicios de Ramón Alberto Garza, emanado de un emproblemado Reforma, para llevar el destino de dos proyectos que tropezaban: Internet y publicaciones impresas. Garza creó Esmas.com y rediseñó el grupo Editorial. Ahí, Cambio comenzó a surcar con la dirección de Roberto Pombo y colaboradores como Monsivais, Dehesa, de Mauleón y el propio García Márquez.

El país cambió demasiado rápido como para que Cambio fuera exitosa.

Ramón Alberto, Pombo y los demás abandonaron el barco y Cambio se subastó como res enferma.

La compró Grupo MAC. El mismo que adquirió Radio Capital y que tiene fuertes intereses en el Estado de México.

Ahora, Cambio es gacetilla política y emula a aquellas revistas que, en los setenta y ochenta, vivían del favor de gobernantes.

Cambio cero. Le queda mejor.