Los audios prohibidos

A Enrique Alfaro le cayó su audio escándalo. La publicación el miércoles de grabaciones hechas por un antiguo colaborador del alcalde tapatío y la salida a medios para explicar el contexto de la plática abrió, de nueva cuenta, el expediente de confrontación entre el líder de Movimiento Ciudadano y el gobierno estatal.

Alfaro culpó a miembros del equipo de Aristóteles Sandoval de la filtración de los antros e insistió en que nunca lo encontrarán en una mala jugada o una tranza. Ni a él ni a nadie de su equipo.

El episodio da para varios puntos de reflexión.

El primero es sobre equipo. ¿Vale la pena integrar a cualquiera en los proyectos políticos? Los dolores de cabeza de la administración tapatía actual vienen, precisamente, de miembros del equipo que no compartieron lo que ellos consideran su mística. Ni en el trato hacia la ciudadanía ni, como se vio en las filtraciones, en la meta final del proyecto alfarista. Si Hugo Luna entendiera su papel dentro del gobierno de Guadalajara, se percataría que el policía bueno es él, por encima del trato directo y tajante de Enrique Alfaro. El presidente municipal puede tener esos modos porque lo respaldan otras características, que lo siga un subalterno no sólo es peligroso, sino contraproducente.

En el siguiente caso, Luciano el comerciante debió querer algo más que solidaridad ciudadana y buena onda a los opositores priístas. ¿En serio nunca se dieron cuenta de ello? ¿Nunca pidió ayuda, palanca o favoritismo? La respuesta la saben él y el equipo de Alfaro, pero llama la atención que en todo el episodio Corona, las grabaciones sean de gente que, se supone, eran cercanas a Alfaro.

El Alcalde acusa a miembros del equipo de Aristóteles de ser quienes orquestan los ataques. No ha querido -eso sí- dar a conocer los nombres de los responsables, aunque los sospechosos comunes salen a relucir.

¿Es su responsabilidad?

La guerra política hacia el 2018 pondría las sospechas en ellos, pero la realidad deja otra respuesta: los responsables de la crisis mediática están más cerca que lejos de Alfaro.

Porque, para acabar, faltaría preguntarse porqué el periódico más cercano a Movimiento Ciudadano decidió ser el vehículo de las revelaciones.

Suspicaz como soy, dudo que sea por valor a la verdad.

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