Aristóteles el antipriista

Cuál es el futuro de Aristóteles Sandoval? El actual gobernador de Jalisco es un hombre joven que, difícilmente, dejará su carrera política tras de la actual administración.

Sandoval ha logrado sortear aguas bravas donde su círculo íntimo no ha sido la mejor tripulación. Los escándalos de su padre y los dislates de su equipo -el que se fue y el que se quedó- no son la mejor medalla para un gobernante.

No obstante, los números rojos del PRI nacional pesan más hoy en Jalisco que la ineficiencia local. Aristóteles es parte de esa camada de nuevos priistas que el Revolucionario Institucional quería como cuadro de honor y, hoy, son su pesar.

Eso hace difícil que el PRI repita en el poder...y el gobernador lo sabe.

Por ello, no debería de asombrar revisar el discurso de últimos tiempos de Aristóteles que se aleja, vaya que sí, de la ideología más conservadora del PRI.

Discusión de la legalización de la marihuana, de matrimonios universales, de movilidad no motorizada y, la última, del financiamiento público a partidos políticos. Cada una de ellas lejos, distante de la plataforma segura que el PRI ha desarrollado en el Estado de México y Coahuila.

Seamos honestos, mucho de lo que propone es inviable y hasta ilógico, las leyes federales inhiben, prohíben y hasta desechan las iniciativas. No obstante, logran que el gobernador se desmarque y hasta entre en un nuevo juego donde los modernos -ejem, ejem- se ponen en la retaguardia y el reflector de actores como Kumamoto terminan en su cancha. Aquí viene lo interesante

¿Qué pretende el gobernador? Al día de hoy, se ve difícil que sea considerado como caballo negro del equipo compacto de Toluca para ser el candidato a la Presidencia. De la misma forma, una senaduría parece inviable ya que, con todo, deberá operar una elección donde Jalisco es determinante para ganar Los Pinos.

Entonces ¿Cuál es el futuro? Si no se convierte en chivo expiatorio y si no termina con sorpresas estilo Veracruz -nunca metas las manos al fuego por ningún político- es difícil que dilapide el capital político que tiene y que no se transfiere (vaya usted a saber porque) a la preferencia del electorado por el PRI.

Si el partido es ya inservible, ¿La posibilidad es la independencia? ¿Funcionaría o, más bien, el camino es asaltar al PRI desde otra corriente?

Sí, el futurismo es enorme y muchos enfadarán con la teoría, mas hay que recordar que la política es el arte de las múltiples posibilidades de adquirir el poder.

Y alguien que ha probado el poder difícilmente lo quiere dejar.

Maldita adicción.

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