Verdades a medias

Un país no puede avanzar si vivimos a partir de verdades a medias.

Esta semana, la mentira disfrazada de verdad llenó todo tipo de espacios. No, no me refiero al informe de gobierno. Es claro que cualquier régimen intentará usar las cifras como trampolín de logros y así magnificarlos. Usar el poder para mantener el poder es una práctica ancestral. Nada nuevo. El problema es cuando los que desean el poder hacen la misma dinámica.

Como en los anteriores ejercicios de ratificación de mandato, Movimiento Ciudadano convocó a ciudadanos de Puerto Vallarta a decidir si su presidente municipal, un personaje conocido como el Mochilas, debía continuar o no.

El resultado era previsible: más del 90 por ciento de los votantes dijeron que sí. Los alfiles del partido naranja -muchos de ellos naranja y azules en el pasado y ahora sólo decolorados del azul- lanzaron las campañas al vuelo para demostrar que sus gobiernos tienen amplio respaldo popular.

De nuevo, no tan rápido.

Según los datos publicados por Mural -el periódico favorito de los seguidores de MC-, la votación fue magra. Sólo 15,549 personas asistieron al llamado para ver el destino de Ramón Guerrero; de estos, 14,575 aprobaron su estadía y su labor.

Si llevamos estos datos a cuánta gente participó, sólo el 5 por ciento de la población total y el 8.2 por ciento de la lista nominal fue a la urna. En números totales, como el 4 por ciento dijo que el Mochilas siguiera.

¿Quiere decir que los restantes reprueban al edil? No, como tampoco que es una aprobación tácita. Refleja una inmensa apatía por este tipo de ejercicios, un desconocimiento de los mismos o hasta hartazgo hacia las propuestas de este estilo que políticos de oposición encabezan para diferenciarse del PRI.

El problema es que su difusión y la poca reflexión que hacen algunos actores sobre los datos los acercan al típico político y no al ciudadano.

Maquillar cifras, matraquear como triunfo algo que es una pérdida, rechazar la crítica, los caminos que uno esperaría que fueran los que el PRI transitaría. Por tristeza, también lo hacen partidarios y cercanos a Movimiento Ciudadano.

Y en un apático mundo donde la oposición es ciega a la crítica, el único que gana es quien tiene mayor capacidad de convocatoria y movilización, así sea con tortas y refrescos.

No se sorprendan que el PRI les gane todas en 2015 y sin necesidad de matraca numérica.