Tantita madre


El político debe de ser lo suficientemente cínico para esconder su torpeza en empatía, sus errores en demagogia y sus urgencias en calidez. Ponerse en los zapatos del ciudadano aunque le asqueen, besar al infante pese a la urticaria que le dé. Abrazar al que considera menor. Ser, así sea de dientes para afuera, como el votante.

Por esos, es inentendible lo que sucedió el miércoles pasado en el mensaje de Enrique Peña Nieto en Los Pinos.

La indignación social es mayúscula no solo por el alza al precio de la gasolina, sino al desabasto causado por la especulación y acaparamiento de los gasolineros que, al saber de la subida de precio, dejaron en el caos a millones de automovilistas. A eso, hay que agregar el descontento por los bloqueos a vías principales, estaciones de servicio y carreteras y, para acabar, la oleada de saqueos realizados por supuestos ciudadanos indignados que, en realidad, estarían más cercanos a la delincuencia o a la acción por encargo.

En cambio, el Presidente optó por dejar en segundo término el tema para darle la bienvenida, una vez más, a su consiglieri Videgaray al gabinete, mismo que se encargó horas después de mandar todo al barranco con una declaración en donde se califica de ignorante de la diplomacia.

¿Era más importante darle el hueso a su eminencia gris que hablar con la población del tema que le indigna? ¿Nadie le informó que eclipsaría los nombramientos, que a nadie le importaría el fondo del cambio en gabinete sino que existe ya la percepción que regresaba quien invitó al enemigo público número uno del país? Más aún: ¿Nadie informó al Presidente que el horno no estaba para bollos?

A eso, añadimos el mensaje, en un tono frío y distante, condescendiente, poco empático con una sociedad que, desde 2014, ha visto corroer toda la idea de cambio y movimiento que impulsaba este gobierno entre escándalos de corrupción, robo, ineficiencia, dispendio, mala suerte y torpeza.

El efecto bumerán del mensaje del miércoles va a prevalecer durante el 2017. No obstante, no seamos ingenuos: que los saqueos hayan sido, primordialmente, en el Estado de México, lleva dedicatoria para mediados de año. Si el PRI pierde dicho estado, el fracaso electoral de esta administración estaría casi completado.

Lo único que quedaría sería la presidencia.

PORTAPAPELES

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El lunes, iniciamos una aventura nueva en la estación que me da el privilegio de estar en ella. Espero puedan acompañarnos. Aquí y en esas frecuencias.

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