Perseguido

La muerte de Nazario Moreno mató la poca credibilidad que le quedaba a Felipe Calderón. El narco muerto el fin de semana pasado era uno de los aciertos que el expresidente y su equipo de seguridad -entonces conducido por el inspector Poiré- presumían dentro de su estrategia contra el crimen organizado.

No fue así. El cálculo de Poiré, García Luna, Marisela Morales y Entourage fue equivocado.

Lo que es un hecho es que el gobierno de Peña Nieto construyó primero la duda y luego la confirmó con la muerte de el loco Nazario con un fin de seguridad pero, también, político.

Desde hace semanas, ha comenzado a urdirse un clima en donde los astros no están a favor de Calderón.

La detención de Joaquín Guzmán Loera fue un primer indicio de que no estaba todo bien para el gobierno anterior. Luego, Gastón Azcárraga y Oceanografía como el brazo para recordar que la limpieza era un hito.

Al final, un cabecilla del narco abatido a la mitad de la sierra michoacana con el solo acompañamiento de su mula.

Los nombres del primer círculo de Calderón han salido como ejemplos de ineficiencia o corrupción. García Luna, Marisela Morales, César Nava, Alejandro Poiré, Juan Camilo Muriño.

Todo, a la mitad de una contienda donde el ala calderonista de Acción Nacional detesta a la camarilla del Madero reeleccionista.

A la mitad, la estupidez. Un Luis Alberto Villareal que pide explicaciones al secretario de gobernación panista de 2010 sin reparar que ese hombre era Francisco Blake. Un Señor Preciado que sigue sin entender que la política no es ser abogado de esquina. Un senador Lozano que trollea sin parar a sirios y troyanos aunque, en el camino, arroye al partido entero.

A un lado, Josefina Vázquez Mota que, como Blue Jazmine de la política, sigue esperando que sus pastillas hagan efecto y, en la otra esquina, un Vicente Fox que no repara en que el huracán panista puede no sólo despeinarlo, sino de plano arrancarlo de sus botas.

Con una izquierda partida y un López Obrador desarticulado momentáneamente, el único rival para el PRI en las elecciones intermedias sería Acción Nacional. Con las acciones emprendidas en los últimos días, la idea será convertirlo en el recipiente de la ineficiencia y la corrupción.

En el PRI, pero sin poder. Suerte en la cacería.

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Cambios en la radio de Guadalajara debido a malos contenidos y poca audiencia. Mala calidad.

Lo único que queda preguntar es ¿No que reina del rating, Sergio?