Mala semana

Para las campañas en Jalisco, esta fue una muy mala semana.

Los cinitos, los viajes a la Gran Capital a pedir dinero, las pintas y grafitis libertarios quedaron de lado ante la realidad de la carretera a Vallarta.

Mala semana a un gobierno que tiene a su infraestructura de control de daños sumada a una campaña para conservar Guadalajara. El panorama cambió de forma radical y el gobierno apacible debe de apagar fuegos de ataques y amenazas, todo para comenzar el periodo electoral.

Si el poder estatal debe de hacer frente a la afrenta con ausencias notables, los candidatos han reaccionado de forma burda, lenta y asta torpe a la realidad. Los ciudadanos no están cerca de propuestas que hablan de mejorar lo que ya debía estar mejor con las propuestas de hace tres años. El hartazgo ha pasado a ser desencanto y desinterés. Apatía que afecta radio y televisión que, al transmitir insufribles anuncios, llaman a mover el dial.

Como paisaje, candidatos ciudadanos que no encuentran la cuadratura al círculo. Propuestas que van desde ideas para los enterados pero que no alcanzan a la mayoría de la población hasta payasos que pelean la verdad de sus firmas que, dicen, levantaron hasta los muertos.

Kumamoto tiene el problema que develó John Oliver a Edward Snowden en su entrevista del domingo pasado: lucha por lo correcto pero no conecta. A gente no le interesa que la información esté a disposición del gobierno pero se alarma y condena que sus fotos desnudos puedan estar en control. Lo mismo con el objetivo político, si el lenguaje es cifrado y frío, las posibilidades se achican, más aún en una elección que tiene tintes de carnicería.

Por el lado de la comedia, Guillermo Cienfuegos pataleo y sus zapatotes trataron de pisar callos de políticos profesionales. Imposible si no hay peso.

En la primera semana, el lodo llenó el escenario. Acusaciones de ambos bandos de deudas y deslealtades a partidos, como si la fidelidad hacia la ciudadanía de todos fuera eterna.

Semana donde los números engañan y piensan que la sociedad es estúpida para no entender el arriba y el abajo. El insulto a la inteligencia como método de convencimiento.

Y la mejor campaña, la del crimen organizado. Ágiles y hábiles para tejer complicidades, usaron un camino de regreso para retornar a las primeras planas. Arriba de rojos, naranjas, amarillos, azules que van a misa cuando las iglesias están cerradas en sábado de gloria, y de verdes que, junto con rojos, quieren pintar de tricolor  futuro.

Apenas la semana uno.