Lobos con piel de oveja

El año que acabó el martes fue agridulce. Políticamente, Peña Nieto logró sacar las reformas propuestas ante una oposición mansa y advenediza, que buscó beneficios en el corto plazo para sus cúpulas.

En la realidad, el año fue atroz. Problemas de seguridad, una economía paralizada y un país inundado son los saldos.

Sin, la oposición fue mezquina. Además de los ya mencionados líderes partidistas que, vía su sumisión al Pacto, garantizaron prebendas y beneficios para su grupo de poder, existen los otros que, escudados en un estatus ciudadano que no tienen, tendieron críticas y expandieron sus fobias con un objetivo claro: no el bienestar social sino la recuperación de espacios políticos.

Me explico: durante 2013, ex miembros de gabinete, ex candidatos, personajes cuyo poder e influencia se diluyó tras las elecciones del

2012 e, incluso, funcionarios o simpatizantes clase b de esos grupos se escudaron en el sentir ciudadano para extender la crítica, evidenciar el abuso o la ineptitud, señalar la mediocridad o la inconsistencia de argumentos del PRI y sus funcionarios en el gobierno.

Curiosamente, esa algidez y entusiasmo contra la falla del gobierno fue escondida, matizada u olvidada cuando ellos o amigos y cómplices de ellos estaban en el ejercicio. De la misma forma, exigen la salida del PRI pero olvidan decir lo fundamental: para ponerse ellos o sus amigos, camaradas o aliados.

La crítica es necesaria. La denuncia sobre los errores también. Es exigencia hacia el político cumplir con lo ofrecido en campaña.

Lo podrido es no ser claro en la intención final e, incluso, disfrazarse de ciudadano para hacer la crítica.

El escudarse en la ciudadanía para alcanzar un fin político siempre tiene un final malo en México. Fox o Creel como ejemplo. Ambos acusaron no pertenecer a ninguna filiación política cuando, en realidad, el panismo más conservador corría por sus venas. Los resultados son muy claros en sus fracasos e, incluso, sus hipocresías.

Durante 2014 veremos más de ello. Más políticos sin hueso que gritarán en tweets y en el foro que les presten que, como ciudadanos, están hartos del PRI. Nunca admitirán que ya están en campaña y que les urge el puesto no para cambiar al país -de hecho, no lo hicieron en su oportunidad-, sino para no subsistir en el error de estar fuera del presupuesto.

Es responsabilidad de la sociedad denunciar a estos agentes de partido. Es inválido jugar al ciudadano cuando tienes otras herramientas y tuviste otros resortes para cambiar las cosas. Es tramposo, poco leal y hasta sucio.

Lobos con piel de oveja. Lástima que la oveja sea más lista que ellos.