Indecencia

Seamos francos: el periodo de precampañas es inmoral e indecente.

Desde la última semana de diciembre, precandidatos a las alcaldías de la Zona Metropolitana de Guadalajara han comenzado un periodo de reconocimiento de sus cuadros para que sean electos hacia la candidatura y, ahí sí, competir contra los candidatos y propuestas de sus opositores.

Esta precampaña durará 40 días. Esto es una mentira.

 Desde esos últimos días de diciembre, hemos sido testigos de un engaño donde los partidos políticos estiran la ley electoral y embaucan a la opinión pública con una campaña muy anticipada.

Si no es así, respondan.

¿Para qué hacer un dispendio de millones de pesos si son candidatos únicos?

¿Si están en contienda interna, por qué el reflector es solo hacia un contendiente y él o los otros son eclipsados, ocultos, despreciados? ¿Los militantes del partido son los únicos que reciben calcomanías, pancartas, globos?

Hace seis años, en la elección de intermedia donde Aristóteles llegó a la alcaldía tapatía, Convergencia lanzó a un locutor que, aún en funciones, usaba su tiempo aire para hablar de su candidatura.

En una reunión en la casa de campaña de Miguel Galán, dicho individuo dijo que, si bien no era ilegal lo hecho, reconocía que podía ser inmoral.

El cinismo en la competencia. Lo mismo ahora.

El venderse como político distinto y aplicar las mismas lagunas de la ley para, de forma tramposa, hacer campaña retrata lo que puede ser el futuro en el poder: interpretación de leyes, reglamentos y disposiciones a voluntad y conveniencia del político, no de la ciudadanía.

Porque nadie podría pensar que la precampaña -al menos como ha sido llevada hasta hoy- beneficia al electorado o le explica que, según la ley, no va dirigida a la ciudadanía en general sino solo a los militantes de los partidos.

Y luego habría que hablar en de dónde les alcanza con un millón para la cantidad de calcomanías y accesorios utilizados en el borlote público. O si son muy buenos en el manejo de los dineros o la mano negra debe de estar muy lista para la multiplicación del pegamento.

Como apunte final, El Sr. Cienfuegos -en su caracterización del payaso Lagrimita- desea ser candidato, dice, para darle seriedad a la política. De forma seria, debiera explicar el por qué razón no reportó e hizo pública la muerte de un miembro de su audiencia en 2008 hasta la denuncia de otros medios. Eso no es una payasada, es cinismo, opacidad, cruel ocultamiento.

Apenas para comenzar la campaña.