Fama sin atributo

Daniel Hernández publicó un artículo que se viralizó a través de las redes sociales. En él, el periodista español se queja de cómo la industria musical se ha convertido más seguidora del show que del arte. Específicamente, del proceso marcado lógico que eclipsa la calidad de una producción.

Algo tiene de cierto: la industria musical ha cambiado de forma tan radical que el lanzamiento del sencillo ha quedado rebasado por el disco sorpresa, el disco audiovisual, la cinta fantasma que vale más de 300 libras pero que trae la posibilidad de escuchar la voz de Tom Yorke o, por puro acto de fortuna, el silencio del estudio.

Todo, acompañado del esfuerzo artístico -bueno o malo- de intérpretes que se encuentran secuestrados ante la nueva ola de métodos que atraigan a atención de una sociedad cuya paciencia dura minuto y medio.

El martes, el canal FOX -y no la cadena de noticias sino la casa de Homero Simpson- transmitió un programa especial conducido por Megyn Kelly. Kelly -abogada que se había hecho famosa al lado de los otros pundits de derecha con los que cuenta la idea de Roger Ailes- se volvió famosa a nivel mundial no por la pregunta incómoda que realizó en el primer debate a un entonces estrafalario Donald Trump, sino por la secuela oscura de insultos, vejaciones virtuales, descalificaciones e insinuaciones sexistas que el hoy virtual candidato y seguidores lanzaron contra ella durante meses.

Por ello, el show estaba puesto. Luego de meses de metralla vulgar, Kelly tenía como invitado principal de su especial a Trump.

La publicidad fue enorme. La conductora visitó programas, dio entrevistas y soundbytes y calentó el ambiente en búsqueda del mismo efecto que la nueva industria musical con los lanzamientos sorpresa: mucho ruido.

Pocas nueces.

En todos estos casos, el overhype genera expectativas que en la mayoría de los casos no son cumplidas. El disco de Radiohead no fue mejor que otros del pasado y Beyonce dejó su producción más en el escándalo de sus motivaciones que en la calidad del mismo.

Así sucedió con la entrevista de Trump por la periodista de Fox News. Floja, con confrontaciones controladas y respuestas ensayadas. No fue una conversación que creara una mayor agenda a partir de su transmisión, sino al contrario: la sepultó.

El aumento en la exceptativa mata discos, posibilidades de conocimiento y, por supuesto, carreras políticas.

Muchos en los gobiernos estatal y municipales lo experimentan a dos años de la elección del 18.

Overhype.

  goliveros@me.com