Con singular alegría

“El que se ríe, se lleva”

"El que se ríe, se lleva", dice un viejo refrán. El que empezó primero fue Marcelo, y lo hizo duro; ahora, que se aguante. Primero, a no tener ningún partido político. Después, a que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda busque a su círculo más cercano y los indague por lavado de dinero; su ex esposa y su arrendatario tienen las cuentas congeladas. Luego a que Mancera lo incomode al grado de pedirle a Joel Ortega que le eche la culpa entera por el fracaso de la Línea 12 del Metro... pobre Marcelo, él que quería ser Presidente de la Nación Mexicana.

Mientras se deshace de él, Mancera va feliz a ver a Fidel Castro, acompañado de Cuauhtémoc Cárdenas y de su secretario particular, Luis Serna, a cuyo hermano acusaban unos industriales de la Central de Abasto de la Ciudad de México, de un faltante: están perdidos 4 millones de dólares de un grupo de inversionistas que buscaban desarrollar un sistema de procesamiento de basura en dicho centro mayorista, luego que Julio Serna, el administrador, incumpliera contrato en comodato celebrado por las partes, defraudando a empresarios y al mismo jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera. ¿Qué tal?

En otro sentido, el Presidente dijo que México da pasos avanzados a favor de la transparencia y en contra de la corrupción, mientras "domemos la condición humana"; idea que fue oída, leída y pensada como verdaderamente sorprendente. Ojalá que "domen" la de Marcelo y compañía; de Mancera y allegados; de la CNTE y seguidores, así como a los ricos más ricos del país, que en 25 años quintuplicaron su fortuna, mientras 80 por ciento de los ciudadanos hicieron lo mismo, pero en reversa. Ellos ya están más que "domados".

Y como le dijeron hace poco a Emilio Chuayffet, a quien parece que sí le llovió y sí le tronó: "no debemos de sentarlos en la mesa y ofrecerles un café, son delincuentes". Pero ¿quién se va a atrever a poner en orden a 60 mil personas?

En fin... no ha sido una buena semana: el martes ardió una casa de ancianos en Baja California, donde vivían en condiciones verdaderamente siniestras y de abandono; murieron 18 seres humanos por un "fuego provocado".

"Pero esto no va a quedar como lo que ocurrió en la guardería ABC", dijo el gobernador Francisco Vega. Por supuesto que ahora, con el ojo en el huracán, le preguntamos... ¿por qué no hizo esto antes? Deleznable actitud del gobierno. Qué pena. Habrá que "domarlos" como viles perros.