Con singular alegría

Reserva moral

Yo no recibo a quien me insulta en mi casa. No lo veo. No me siento a la mesa bajo ninguna circunstancia con él. Ni siquiera le pienso. Y desaparece de mi mente, de mi alma y de mi conciencia. No dejo que me vuelva a hacer daño, si es que alguna vez osó hacerlo. ¿Por qué si lo dejo, dónde quedó mi honor y mi sensatez? ¿Tenemos reserva moral los mexicanos? Considero que sí, de sobra. ¿Somos en realidad un pueblo solidario y digno? Sí que lo somos. Hemos sobrevivido mil situaciones y en todas hemos salido victoriosos. ¿En serio nos unimos? Recuerdo el sismo de 1985. En ese tuvimos fortaleza y dignidad.

Es una cuestión de honor y de dignidad la que tenemos que enfrentar en este momento de nuestra historia con el país del norte. El enemigo número uno de México, es por supuesto Donald Trump que vino a México a burlarse de nosotros. En pocas ocasiones he oído una referencia tan brutal pero verídica, como la que hizo en la mañana el historiador mexicano, Enrique Krause.

"Es un ser megalómano, narcisista, paranoico... que inventa conspiraciones. Cree que todo aquel que piensa distinto es su enemigo. Es un coctel explosivo. Pero no estamos hablando de un ser humano cualquiera, aquí se trata nada más que del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica".

Existimos 110 millones de mexicanos y no somos pocos ni valemos poco. Considero firmemente que si su comportamiento como actor de televisión, como un big brother cualquiera, sigue manejándose en esta forma, va a tener más que dividido al mundo entero. Aunque Putin ahora lo apoye –porque así le conviene- si sigue agrediendo a la líder europea más importante en el mundo, Angela Merkel, está abriendo un gran abismo del cual no podrá retornar. Lo mismo con China. Y que ni se le ocurra Corea del Norte, o Japón.

¿Quién se cree que es? Lo vi tratando a los periodistas "encargados de la fuente" de la Casa Blanca. No entiendo como no se pararon todos y lo dejaron hablando solo. Al tiempo.