Con singular alegría

Las nuevas tecnologías

Creo que algo necesariamente bueno debe pasar después de las elecciones. Cambios radicales que hará el señor Presidente. Los conceptos de globalización y cosmopolita no deben aplicarse en su sentido estricto; sin embargo, sentimos su influencia en el diario acontecer de los hechos.

Las dos visitas recientes de los presidentes de Finlandia y de Chile hacen pensar que México es un país que avanza, sin ninguna duda, hacia la modernidad y que se acerca al futuro sin contemplación alguna. Brutales acontecimientos, pero el liderazgo se sigue teniendo: México seguirá siendo México.

La tecnología rebasa los límites establecidos por la imaginación: la televisión no solo presenta programas de entretenimiento, sino ahora desnuda a la realidad. La opinión pública asume un lugar determinante en las decisiones gubernamentales, aún cuando a veces sean violentadas las decisiones.

La sociedad civil rechaza -con el abstencionismo- las promesas no cumplidas por la clase política y dirigente del país, sea del partido que sea. México se transforma, evoluciona poco a poco, pero las diferencias siguen siendo abismales.

La nación que hoy vivimos cada vez se vuelve más intolerante y excluyente. La brecha entre ricos y pobres se hace cada vez más ancha; la revolución informática avasalla los centros educativos y de comunicación; las generaciones anteriores de hombres que no logran vincularse a los cambios de manera automática se relegan y se vuelven obsoletos.

Modernidad con tecnología, facilidad con automatización, eficiencia con eficacia, conceptos que a muchos mexicanos les son ajenos, y que en sus prácticas diarias les cuesta trabajo desarrollar.

Pero ante este panorama se hace necesario que las políticas públicas se comprometan a vincular e incorporar a un número cada vez mayor de mexicanos en las nuevas tecnologías, ya que éstas se encuentran influyendo de manera determinante en nuestra forma de vida, de conocer y trabajar de relacionarnos con el mundo.

A medida que el crecimiento poblacional se va haciendo más amplio, las demandas de servicios de salud, empleo, vivienda, seguridad pública crecen considerablemente.

Esta sociedad mexicana de este momento histórico necesita ser más igualitaria, con oportunidades para ambos géneros, más tolerante e incluyente, respetando las diferencias tanto físicas como intelectuales; es necesario un proyecto integrador que articule intereses dispersos de los diversos sectores, tanto el público como el privado, el económico como el cultural.

La tecnología puede ser el instrumento o herramienta que hace falta para la detección, planeación y solución de diversos problemas, no importando su naturaleza. Entre los ochenta millones que mueren de hambre y el hombre más rico del mundo, todos mexicanos, existe un gran resquicio.