Con singular alegría

Zafarrancho

Que zafarrancho se traen los titulares del Inegi y del Coneval. Que importa cuántos pobres son, si son. Que importa cuántas medidas puedan adoptarse, o adaptarse, si de todos modos, no se les va a quitar el hambre, ni se van a ir corriendo de México para alcanzar el disque 'sueño americano'. Que necedad de tener a dos instituciones echándose la culpa de cómo cuantificar o calificar la pobreza de México. ¿Cómo es posible que en estos instantes, en que el país está absolutamente convulsionado, dos titulares se pongan a discutir por saber si son más o menos pobres? ¿Qué alguien no les dirá que se pongan en paz y a trabajar?

Ante la incompatibilidad de los datos de la metodología del MCS (Módulo de Condiciones Socioeconómicas) del 2015 con las estadísticas levantadas en años anteriores, el Coneval desistió de hacer la medición de la pobreza, hasta que tenga datos comparables, anunció ayer Gonzalo Hernández, Secretario Ejecutivo.

Por su parte, Julio Santaella, Presidente del Inegi asumió la responsabilidad de las revisiones necesarias sobre la calidad de la información que se obtuvo en el MCS en 2015. Técnicos de ambas instituciones revisarán cada medición, concepto e impacto.

Se llama pobreza extrema, cuando las personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas para vivir. Esto no depende exclusivamente del nivel de ingresos, sino que, también de la disponibilidad y acceso a servicios básicos.

La pobreza en México se mide en parámetros como: nutrición, agua, vivienda, educación, salud, seguridad social, y servicios básicos en el hogar: luz, gas, teléfono. Se divide en cinco categorías: moderada, primaria, relativa, absoluta y extrema.

Debemos interesar a quienes toman decisiones, sobre la necesidad de reducir la tasa de natalidad en México. El tamaño de la población desmedida y sin control que existe, es la mejor demostración de qué debe hacerse. Plantear la necesidad de informar, enseñar y apoyar a las mujeres jóvenes de zonas rurales y de las zonas indígenas a tener conocimiento de lo importante que es el control sobre su cuerpo y sobre las decisiones responsables que deben tomar al quedar embarazadas.

Proponer a las instancias gubernamentales el hacer un programa inteligente y digno que les dé a estas mujeres el conocimiento suficiente, preciso, cuidadoso, fácil, de lo que significa el engendrar un hijo. Los seres humanos precisan nacer en un ambiente que les edifique a lo largo de su existencia. La planificación familiar es un programa que debe ser considerado como de alta prioridad para abatirla.