Con singular alegría

Tragedia sin explicación

Me habló mi amiga Johan por la mañana. Toda ella era un dolor y un suspiro acongojado; no tenía la menor idea de cómo había podido sucederle eso a su amiga y vecina. ¿Por qué si Alicia estaba llena de esperanza para los dos hijos que le quedaban vivos, se suscitó una tragedia de esa dimensión? Johan no tenía la respuesta.

Se verían ese viernes temprano para platicar de toda una tragedia de vida, de la que la primera estaba resurgiendo. Dos años antes su hija se había muerto en un accidente automovilístico, en Avenida de Las Torres. La otra, se encontraba estudiando en Querétaro su carrera.

El hijo acababa de salir de un centro de desintoxicación para adictos. La fe depositada en su recuperación, era lo único que la tenía viva. Como madre sabía que debía de estar dentro de esos famosos "doce pasos" y "doce tradiciones". Límites faltaron en la vida, antes de que se enfermara. La culpa y el dolor eran inconmensurables.

Cuentan con miedo y congoja sus vecinos, que ese mismo día se oyeron gritos escabrosos en esa bella casa de La Asunción, en Metepec. Que Paseo de María detuvo un instante la existencia. Se cree que Alicia encontró a su hijo drogándose y perdió en ese momento todo: con un cuchillo le cercenó la vida, el alma, la conciencia, el espíritu y la fe. Acabo de sopetón y sin previo aviso, con el dolor acumulado de muchos años de ver a su hijo queriéndose morir. Y al fin, la vida hizo que entregara la suya a cambio.

No tengo ni la más remota idea de qué va a pasar con ese malviviente, enfermo y patético ser humano... si irá a un centro de delincuentes, de enfermos mentales, de inadaptados sociales, de malditos satánicos, o de ¿qué?... lo único que sí sé, es que la vida se encargará de poner orden en él, en el padre que lo abandonó, en la sociedad que lo enfermó y en la falta de límites que tuvo.

Permitir que hagan lo que se les da la gana; de tenerles miedo; de dejar que golpeen, roben, delincan, extorsionen, maten, secuestren... y no hacer nada, es lo que hace que el daño sea brutal.

Cómo hubiera preferido esta pobre madre saber que su hijo estaba muerto, que dejarlo en esas condiciones en la tierra. Descanse en paz Alicia. Para Johan.