Con singular alegría

Reforma Educativa

Le hubieran suplicado a Emilio Chuayffet que no se fuera. Él tenía todos los hilos: fue el generador e instrumentador de la política de la hoy famosa Reforma Educativa. Le hubieran rogado que siguiera con lo que ya había comenzado. Pero no. En su lugar pusieron a alguien que no entiende un ápice de la educación, ni de la comunicación social, cuando ha querido instumentar alguna de éstas.

Hoy la constante -que ya se nos hizo un absurdo cotidiano- es que estén tomadas todas las calles, los camiones, los edificios de gobierno, las carreteras, las instalaciones de partidos políticos, los aeropuertos, las plazas gubernamentales y que los estén robando, quemando, deshaciendo y que nadie les ponga un alto. Y desde gobernación, Osorio y Miranda siguen en junta tras junta y no les llegan al precio.

Que miedo que no se esté dando cuenta el gobierno ni los gobernadores, de que a este problemón, se están ya añadiendo médicos, enfermeras, comerciantes, normalistas, vándalos y todo el que pasa por enfrente. Y va de nuevo: el gobierno no ha podido con la famosísima Cente. Esa Cente que tiene convulcionado al país.

Todos los días una fregadera nueva. Ahora la situación en Morelia con los normalistas; en Morelos, el rector de la Universidad del Estado, tomando el Palacio de Gobierno, para sacar al Gobernador. Habrase visto. O yo vivo en otro mundo, o aquí en mi Estado ni en sueños podría pasar semejante cosa. La última vez que vi a un rector hacer una manifestación silenciosa, inteligente y digna, fue a Javier Barrios Sierra, en 1968. Y este mequetrefe instigando a los alumnos a armar una revolución.

Protestas por todos lados. Y si a los mexicanos no se les da lo que se les viene en gana... pues que fácil pensar en hacer una revolución. Pero si vemos con sumo cuidado por qué fue todo esto... volveremos a estar cerca de Nuño, de su falta de conocimiento, políticas, inteligencia, sentido común.

¿Por qué nadie se dignó en darle una clase del sistema político mexicano?

La raza es la raza y él está muy lejos de entenderlo.