Con singular alegría

El Penal de Almoloya

Qué pena, pero yo no les creo nada. Conocí el Penal de Almoloya desde que hace 26 años vino un subsecretario de Gobernación a poner la primera piedra; lo volví a recorrer entero cuando fui la directora de la revista Readaptación de la misma dependencia. Allí estaban en el "Diamante", en la celda dos, el hermano de Carlos Salinas que ni de broma se escapó y, en la 10, quien supuestamente mató a Luis Donaldo Colosio.

El Penal de Alta Seguridad del Altiplano era un lugar limpio, impecable, con paredes más que altas, gruesas, frías, grises y con una particularidad: no tenían fierros en las celdas ni tubos que pudiesen los internos desarmar. La rejas eran gruesos, armadas, indestructibles. La cama era de cemento que medía unos 10 centímetros de espesor, volada, y enfrente tenían un escritorio de lo mismo.

Yo recuerdo que había en esos dos dormitorios un patio pequeño al aire libre en donde podían salir y hacer sus ejercicios. Las extensiones de los cuartos eran realmente pequeñas. ¿Los pisos? Imagínese usted: concreto tras concreto, capa tras capa: indestructibles, gruesos, herméticos, sellados, excepto –según recuerdo—un lugar en donde se reunían los internos al que le decían auditorio, que era de madera.

Para abrir un poliedro, diamante de cinco vertientes, tenían que cerrar estrictamente el otro; y los custodios estaban allí de cuatro en cuatro. Era inadmisible que no se diera "santo y seña", con todo y nombre, de quien se diera el lujo de pasar: era de terror estar allí adentro. Horrible. Eso que les cuento es lo que pasaba allá adentro. Imagínese usted para entrar o para salir.

Pero eso pasó hace 15 años. Desde entonces, todo pudo haber cambiado. El piso roto, asqueroso, destruido y nauseabundo que estaba ayer en las pantallas era otra cosa distante de la que yo conocí.

Luego entonces, yo no puedo entender cómo se hace un túnel de kilómetro y medio a la mitad de la nada; cómo una escalera por ¡adentro de ese bunker de diez metros!; cómo se quitan toneladas de tierra; cómo el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) no se da cuenta o no le enteran de una casa cercana con todo y bodega, con vista al Penal; cómo se taladra el cemento de los pisos; cómo se va por allí un ser humano y cómo todos tenemos que creerlo. ¡Para Ripley!