Con singular alegría

México, con cuidado

En los últimos tiempos y en materia de economía, hemos entendido el hecho de que México es un país que debe verse con sumo cuidado. Por lo menos eso han dicho el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Las economías en transición, han tenido que tomar la dolorosa decisión de encaminarse hacia la economía de mercado, y muchos países en desarrollo se han visto obligados a reconocer el fracaso de sus estrategias de desarrollo.

El buen gobierno, es una necesidad vital, no un lujo. Para que el Estado pueda hacer una aportación más eficaz al proceso de desarrollo, es esencial comprender la función que cumple en ese entorno institucional e imponer –por ejemplo- el cumplimiento de la ley.

Dentro del panorama general en el mundo, las miradas están vueltas hacia el Estado. Se deben replantear y ver cuál es el papel del Estado, qué debe y cómo debe manejarse, dados los trascendentales acontecimientos registrados en la economía mundial.

Para esto, los gobiernos han ayudado a introducir sustanciales mejoras en la educación y la salud y a reducir la desigualdad social.

Cuatro son los acontecimientos sobre la función del Estado: El desplome de las economías dirigidas de la Unión Soviética y de Europa oriental; la crisis fiscal del Estado de bienestar; el papel desempeñado por el Estado en el "milagro" económico de algunos países de Asia; el desmoronamiento del Estado y las emergencias humanitarias.

Lo que la experiencia nos ha enseñado desde hace cincuenta años es ahora diferente: el Estado es fundamental para el proceso de desarrollo económico y social.

¿Por qué unos países logran este desarrollo económico y social, y cuáles han sido los factores que determinan la eficacia del Estado, dependiendo del tipo de desarrollo en que se encuentren? ¿Por qué y en qué forma algunos Estados consiguen mejor que otros, mantener este desarrollo, eliminar la pobreza y adaptarse al cambio? Es por el replanteamiento del papel del Estado en todo el mundo. Con Carstens o sin Cartsens.