Con singular alegría

Adiós Rafael Tovar y de Teresa

La nota más importante de la semana pasada y que trascendió hasta el lunes, fue la muerte tristemente anunciada de Rafael Tovar y de Teresa, que gracias a la vida, fue nombrado el primer Secretario de Cultura de un país repleto de ésta.

Más que buen hombre, fue un digno ser humano, lleno de virtudes y valores, que llevó en vida una honorabilidad fuera de toda duda. Todo el gabinete legal del Gobierno Federal, lo despidió en grande, como él se merecía.

Algo que me conmovió, fue cuando su hijo Rafael dijo: "se fue, dándole toda la grandeza que un padre le puede ofrecer a quien más ama. Sus ojos se cerraron, y con ellos, todo lo que él le puedo regalar a la vida. Su muerte fue un reflejo de su personalidad, serena, elegante, discreta y pudorosa, como el gato pardo, se fue tranquilo y en absoluta paz, incluso en su muerte honró el lema de familia que reza: 'Una buena muerte honra toda una vida', pero en su caso, no sólo será muerte la que le honre, sino el amor que profesó por México. El amor que dejó en todos nosotros".

Nunca debió de haber sido sencillo ser el yerno divorciado del Presidente José López Portillo. Lo extrañaremos. Pero más su honestidad.

Pero como nota que mató definitiva y tristemente a ésta, fue la de hace dos días, en la que salió a "cuadro" una pobre mujer, destruida: con la cara llena de rajaduras, moretones, golpes y llorando. "Soy una buena ciudadana", decía.

Estábamos viendo la cara de miles de mexicanas representadas por Ana Gabriela Guevara, a la que masacraron cuatro infelices animales, en la autopista Toluca México. Y si esto le hacen a una medallista olímpica, senadora de la República... ¿qué nos harán a nosotras?