Sobre héroes y hazañas

La uva y el vino de Galeano

El 13 de abril se cumplieron dos años de la desaparición terrena del escritor Eduardo Galeano, una de las conciencias críticas más lúcidas, más avispadas del continente americano.

El sentipensante Galeano, como a él le gustaba que le dijesen, vertió su enorme talento en obras capitales como Las venas abiertas de América Latina, Las palabras andantes, Memoria del fuego, El futbol a sol y sombra, El libro de los abrazos, entre otros asombros verbales donde despliega de modo infatigable las alas de su ingenio y de su infatigable ironía.

En El libro de los abrazos encontré La uva y el vino, una fabula contemporánea bautizada, a guisa de aquellas clásicas, sencillamente La uva y el vino. Y es ésta: “Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto: -La uva -le susurró- está hecha de vino.

Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos”. Como se puede ver, la inversión del lugar de rutina, del lugar común, causa un efecto inédito, impredecible, porque la frase que obedece al orden lógico, convencional es: “el vino está hecho de uvas”.

Eduardo Galeano lo sabía y por eso el remate es espléndido. Comparto esta joyita como muestra para que mi lector se adentre en los pliegues, pasajes y pasadizos de un libro que a dos años de la partida del uruguayo con más fuerza y fervor nos abraza. 


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