Sobre héroes y hazañas

El ukelele de Raúl González Tuñón: poemas que aligeran la vida

Hay en el idioma español hermosos poemas programáticos. Guías de vida. Propedéuticas para discurrir con menos engorro por el mundo. Uno de ellos es “Redención” de Miguel de Unamuno. Ese soneto cuyos versos inaugurales asombran:


Dios te conserve fría la cabeza,

caliente el corazón, la mano larga,

corta la lengua, el oído con

adarga,

y los pies sin premura y sin pereza.



 Otro es esa deliciosa enumeración de seres y cosas que hacen feliz a un hombre: “Sobre una carta de John Keats” de Luis Alberto de Cuenca. Va íntegro: 

“Un dios por quien jurar. El buen tiempo (supongo)./La salud. Muchos libros. Un paisaje de Friedrich./La mente en paz. Tu cuerpo desnudo en la terraza./Un macizo de lilas donde rezar a Flora./Dos o tres enemigos y dos o tres amigos./Todo eso junto es la felicidad.

”Y el tercero es esa festiva, dionisíaca y adorable declaración de principios de placer  y amor a la vida: “La cerveza del pescador Shiltigheim” de Raúl González Tuñón.  Transcribo con gusto el pasaje donde suenan los ukuleles entre un río de hermosas mulatas:


Y las islas donde los kanakas

comen plátanos fritos y bajo el sol

y bajo las palmeras entre ágiles

mulatas suenan los ukuleles.

Islas, dije, las islas, soles rojos,

platillos para Darius  Milhaud.



¡Tener un corazón ligero! Vale

decir amar a todas las mujeres

bellas.

Y una moral ligera, vale decir

andar con gitanos alegres

y dormir en un puerto un ocaso

cualquiera y en otro puerto y otro

y andar con suavidad y con

desenvoltura de fumador de opio.



Nótese la marca rítmica basada en los signos de coordinación al principio de los versos (la y griega machacona fragua eso que apodan polisíndeton). Nótese, asimismo, la plasticidad multi-sensorial, embriagante, que rezuman los versos.

La música del compositor francés Darius Milhaud que reproduce con fortuna el ambiente dibujado por González Tuñón es Brazileira. El corazón y la moral ligeros. Y el equipaje, agregaría Antonio Machado, también.  


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