Sobre héroes y hazañas

El tremendo jonrón de Carlton Fisk

Una de las series mundiales más emotivas en la historia del beisbol fue la protagonizada por los Rojos de Cincinnati (La gran maquinaria roja) y los Medias Rojas de Boston. De los siete juegos cinco se decidieron por diferencia de una sola carrera. El juego más dramático de la serie fue, sin duda, el sexto. El cubano Luis Tiant enfrentaría al derecho Gary Nolan.
El padre del fenómeno Tiant observaba desde la tribuna cómo su hijo daba la espalda al plato para girar y lanzar pedradas de alto calibre. Bernie Carbo fue quien forzó las hostilidades hacia las entradas extras que, como sabemos, constituyen el sueño dorado del ai cionado. Se plantó en el pentágono como emergente y sacó la pelota del parque para igualar a seis carreras el partido.
Eran las 12.33 a.m. en Boston cuando Pat Darcy (octavo lanzador esa noche por los Rojos) enfrentaba al receptor de los Medias Rojas, el mítico Carlton Fisk quien ostentaba el 27 en la espalda. Fisk, alto y correoso, alzó el bat con ambos brazos sobre su cabeza y se preparó concentradopara intentar conectar el envío.
El primer lanzamiento de Darcy fue alto y ceñido. Una bola mala. El segundo disparo, bajo y al centro, fue bateado por Fisk con fiereza. Mientras la trayectoria de la pelota arañaba la zona de fair, la zona de batazo bueno, Carlton Fisk enérgico y febril movía sus brazos de izquierda a derecha para inducir por magia contaminante (lo semejante engendra lo semejante) el rumbo de la bola en las alturas.
Fisk creía que de ese modo sus movimientos obligarían a la pelota a ubicarse en el paraje bueno.
Cuando por fin advirtió que había pegado el jonrón más importante de su carrera (y uno de los más estremecedores en la historia de las grandes ligas) Fisk inició el recorrido de las bases dando grandes saltos y aplaudiendo, jubiloso. En ese momento vibró Boston al escuchar el Hammond X-66 de John Kiley, quien interpretaba el Aleluya de Handel. En la ciudad natal de Carlton Fisk, en Charlestown, las campanas de la iglesia rompieron la quietud de la noche para celebrar el triunfo. El resto de la historia ya lo sabemos.

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