Sobre héroes y hazañas

La semántica de los enojos

Acaso la voz más común para referirse a la incomodidad provocada por los otros sea la palabra enojo. El arco de sinónimos es tupido. Hay dos verbos parónimos de forma similar: uno de uso común en España (cabrear) y el otro frecuente en México (encabronar). El significado es el mismo.

En el primer caso el diccionario dice causar enfado o disgusto; en el segundo el mismo enfado y furia (enfurecer). De modo que tenemos enojar-enfadar-disgustar-enfurecer-cabrear-encabronar-irritar. Una palabra que se suma a las precedentes, en atención a su semántica, es enfurruñar.

Hace muchos años mi entrañable y llorado amigo Emilio de los Ríos dijo, en enconada polémica literaria, que yo era un "enfurruñado lactante" por mis explosivas rabietas.

Y esta última palabra orienta la reflexión hacia otro infinitivo del mismo jaez: rabiar. ¿Qué significa? Estar enfadada una persona y manifestar su enojo con gritos y aspavientos.

Los provocadores de enojos incordian, fastidian, molestan, irritan. Apodamos cólera al enojo superlativo, y de aquí tendemos puente hacia encolerizar, esto es, emputarse con alguien, voz que sí registra el diccionario de la RAE.

Cierro esta apresurada disertación con un verbo infrecuente y poco usado en nuestras latitudes, en nuestros pagos: encerrizar. Verbo que tal vez procede del cruce entre los voquibles encender y erizar y que significa "encender de coraje", encorajinar, encanijar, sulfurar, engorilar.

Aunque esta última palabra aparece, de manera inexplicable, con un significado distinto al comentado, a saber: emborracharse, beber hasta trastornarse los sentidos, hasta atrás, hasta las manitas. hasta las agrias albas, como diría el Cocodrilo Huerta.


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