Sobre héroes y hazañas

La rima de los bostezos

Fue el filósofo y poeta vasco Miguel de Unamuno quien acuñó el concepto de “ternura de la convivencia”. El búho bilbaíno, como bien le apodó Luis Cardoza y Aragón, decía que si a una pareja, situada en un lugar remoto de su correspondiente complemento, le amputan la pierna su contraparte sentiría en carne propia el dolor o la angustia. Por la misma razón es común que quienes han compartido muchísimos años juntos no soporten la pérdida de su pareja. Aquí recuerdo la gran frase de Julián Ríos: “con qué facilidad se pierde lo que más amamos”.
Mencioné la “ternura de la convivencia” porque estudios recientes de especialistas y de desvelados médicos aseguran que el bostezo es contagioso (nosotros mismos lo hemos comprobado) y que, además, el contagio del bostezo tiene grados o escalones. La empatía de los bostezos es mayor si el grado de afinidad de los protagonistas es superior. Dicho de otro modo: bostezamos con mayor frecuencia con familiares, después con amigos y, por último, con sólo conocidos. Por eso citaba el caso de los amantes longevos: seguro que bostezaban a menudo y con una frecuencia entre uno y otro bostezo muchísimo mayor que los meros conocidos, cuya sinfonía de bostezos empáticos es computable en cero. ¿Por qué ocurre esto? El diccionario avisa que los bostezos responden a situaciones de tedio, debilidad o preludio del sueño, pero también al aburrimiento. Incluso se cree que los bostezos disminuyen la temperatura cerebral y que, por lo mismo, posibilitan la emergencia del sueño. Es increíble saber que los animales dotados con columna vertebral bostezan. Los manuales de fisiología dicen que también los peces y las serpientes son sometidos a la inspiración súbita y prolongada y a la espiración que culmina ese acto involuntario que tanta hilaridad causa, incluso en los menos avisados.
¿Por qué se contagian los bostezos en la gente que tiene consanguineidad o que se ama? Lo dije en el umbral de este artículo: por el sedimento o sustrato afectivo llamado ternura de la convivencia aunque, según dicen los psicólogos, tiene qué ver asimismo con las neuronas espejo y con una estructura del cerebro alojada en el lóbulo parietal y llamada precúneo. A bostezar se ha dicho.


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