Sobre héroes y hazañas

La raíz de los rounds del más grande Muhammed Alí

Es posible hacer un análisis pormenorizado de los inicios (o preinicios) de los rounds de Muhammed Alí. Dicho de otro modo: la presión psicológica (acaso inconsciente) ejercida por Alí en el inicio de cada episodio o, más aún, segundos antes de que suene la campana.

Eso apreciamos, por ejemplo, en la pelea contra el campeón europeo Karl Mildenberger, el último boxeador alemán, después de Max Schmeling, en disputar un campeonato mundial de la categoría de pesos pesados.

En el segundo round Alí bailoteaba con movimiento parsimonioso de sus piernas antes de la campana. En el tercero, recargado contra las cuerdas parecía o fingía que estaba desfalleciente e igual actitud en el octavo y en el noveno asaltos. En la raíz del décimo repitió la actitud, pero luego chocó sus guantes entre sí y contra su propia cabeza.

En el séptimo inició con un sondeo precautorio que precedió al bailoteo.  Ese mismo movimiento dancístico precedió al campanillazo del round sexto con un matiz o diferencia específica: el enérgico ademán de Alí al chocar los guantes. Una forma enfática de motivación adicional. La pelea se llevó a cabo en Alemania Oriental, en Frankfurt. En el décimo round la campana salvó a Mildenberger luego de que Alí le propinó tremendo derechazo. Alí repitió la actitud sobrada de recargarse con sus guantes en las cuerdas en el preludio del undécimo asalto.

Y golpeó sus guantes con suavidad y convencimiento. En el último round, de manera inopinada, Alí permaneció en el banquillo, sentado, hasta escuchar la campana. Potentes y consecutivas derechas pusieron fuera de combate al recio toro alemán.

La señal de Alí había sido mal interpretada: acaso Mildenberger pensó que al no estar de pie antes de la campana Alí se sentía cansado. Y esta confusión favoreció al moreno de Louisville.

Ilustraré las estratagemas o ardides psicológicos con otro ejemplo. La pelea en la que Alí conquistó por tercera vez el campeonato mundial de los pesados. Su rival ya le había ganado: León Spinks. Recuerdo que Spinks calzaba pantaloncillos rojos mientras que Alí lucía pantaloncillos blancos. En el segundo round Alí salió animoso.

Corrió hacia su rival con brío y fuerza. En el penúltimo asalto parecía cansado y salió a buscar a Spinks lento, fatigado. En el último episodio Alí marcó diferencia al levantar los brazos como señal de prematura victoria. Y quizá eso pesó en Spinks. El Más Grande completó su pelea con aplomo y gallardía ejemplares. Enorme lección del insuperable Alí: las peleas también se ganan entre round y round.


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