Sobre héroes y hazañas

El pterión: el pulso de mis sienes

Hay un célebre pasaje en un poema de Xavier Villaurrutia (“Nocturno en que nada se oye”) donde menciona las sienes: “Mas huye todo como el pez que se da cuenta/hasta ciento en el pulso de mis sienes”): múltiple dilogía: el verbo contar: se da cuenta, advierte y al mismo tiempo cuenta de contar “hasta ciento”. Ciento con C, pero también con S: siento y, además, la palabra sienes es bisémica: sienes anatómicas y sienes numéricas (sienes/cienes). Sencillamente impresionante.
El pterión, dicen los manuales de anatomía, es un punto craneométrico par localizado justo en lo que nosotros conocemos como sienes. Y se encuentra en la intersección de cuatro huesos craneales: parietal, frontal, temporal y esfenoides (su ala mayor). Y la voz pterión significa justo ala. De allí se desprende también la inteligencia de ciertos voquibles como áptero (hormigas obreras), hemíptero (pulgones cigarras o chinches), coleóptero (abejorros, cantáridas o cocuyos), ortóptero (saltamontes, grillos, langostas, alacrán cebollero, etc.).
El pterión, además, es el punto más vulnerable del cráneo humano. ¿Por qué? Porque debajo de las sienes late la arteria meníngea media, y su avería suele ser mortal: “Los golpes laterales en la cabeza pueden romper la arteria meníngea media produciendo hemorragia extradural y en ocasiones la muerte si no se trata” (Gray Anatomía, p. 1066).
En la mitología recordamos a Hermes (versión griega) o Mercurio (versión romana). Hermes solía tener dos pares de alas: uno en los pies y otro que surgía precisamente en las sienes, en el pterión.
Es curiosa la definición de sien en el diccionario de la RAE: “Cada una de las dos partes laterales de la cabeza situadas entre la frente, la oreja y la mejilla”. La definición implica o entraña los huesos ya citados la frente (frontal), la oreja (parietal) y el esfenoides (cavidades nasales y órbitas oculares).
¿Es posible recurrir a la semejanza parafrástica y decir que si existe el talón de Aquiles porque no afirmar que existe, asimismo, el Pterión de Hermes? Se trata del punto más vulnerable, como ya dijimos, de la cabeza humana y, por ende, hablamos del punto más débil de la presidencia de la vida nuestra:
“Hasta ciento en el pulso de mis sienes”.


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