Sobre héroes y hazañas

El prodigioso Sugar Ray Robinson (primera de dos partes)

En los fatigosos listados de los mejores boxeadores profesionales de todos los tiempos un nombre infaltable, ineludible, es el de SugarRay Robinson. La frase es de Costantino “Cus” D’Amato, mánager y figura paterna de Mike Tyson, “Primero está SugarRay Robinson, y luego los diez mejores pugilistas del mundo”.

Como sabemos el boxeador nacido en Georgia (o en Detroit según su autobiografía) debe su apodo de combate a dos circunstancias: la habilitación del nombre de un amigo para poder boxear en ligas menores (pues Walker Smith Jr., verdadero nombre de quien sería una leyenda en tres divisiones distintas, no cumplía la edad para competir en esa justa) y el mote de Sugar impuesto por su entrenador George Gainford porque así era su estilo “dulce como el azúcar”.

Un estilo, por cierto, imantado por la gracia y el carisma que fungían como contrapeso de la brutalidad a quemarropa de un deporte presidido por la saña.

Cuando uno ve boxear a SugarRay Robinson entiende que la civilización puede darle una amorosa lección a la barbarie.

El hombre que dejó los estudios por los guantes realizó el número capicúa de 202 combates profesionales y lo asombroso es que en ninguno de ellos recibió la cuenta de diez. En el pleito contra Joey Maxim, agobiado por un calor que influyó incluso para cambiar al referee en el YankeeStadium (finales de junio de 1952), el moreno no quiso salir al round número catorce.

Y es cierto que en el episodio anterior, fulminado por una frustránea intentona de conectar –Ray Robinson se fue en banda- a Maxim, y derretido y mermado hasta el desahucio, se dirigió en el crepúsculo del capítulo a una esquina que no era la suya.

El auxilio de sus hombres, con ventilación merced a una toalla alba, fue insuficiente. Y fue la única vez en casi trescientas peleas (si sumamos las amateurs) que el portento de Georgia rehusó proseguir un duelo.

Al final de la reyerta Maxim dijo: “Hacía el mismo calor para los dos, y yo sí salí a la campana”.


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