Sobre héroes y hazañas

Donde la nariz acaba

El 2013 ya va de caída y el corte de caja en el renglón deportivo es, para México, punto menos que desastroso. En el boxeo han sido eclipsados las grandes esperanzas catapultadas por el frenesí mediático: Saúl Canelo Álvarez, Julio César Jr., y hasta Juan Manuel Márquez. Es cierto: siempre nos quedará el Gallito Estrada. El sonorense venció por decisión unánime, en Macao, China, a Milan Melindo y retuvo los títulos de peso mosca (OMB y AMB), pero una golondrina no hace verano, reza la voz popular. En box, en síntesis, las grandes constelaciones se están apagando y surgen en la tiniebla imperante discretas luciérnagas.

Para referirme al futbol mexicano del año en curso, y tras el pase pírrico a la repesca ( donde pírrico significa con más daño para el que avanza que para quien quedó en la raya, me refiero a Panamá), quisiera recordar los versos del poeta guanajuatense Antonio Plaza en su aleccionador “La voz del inválido”. “El éxito no fue malo:/vencimos a los traidores,/y volví pisando flores/con una pierna de palo”. En efecto: baldado por una bala de cañón en pleno campo de batalla así regresó el periodista y escritor. Esperemos que así no vuelvan de Wellington, Nueva Zelanda, nuestros héroes frustráneos. El análisis del destino nos ha dado una vez más la razón y los jugadores de la liga mexicana sobrepujaron, con un enorme abanico de diferencia, a los estelares europeos obnubilados por un alud mediático capaz de sepultar al más bragado: Ochoa, Chicharito Hernández y Aquino cuidaron la vitamina de sus faltriqueras y jugaron sin entusiasmo ni agallas. En la otra orilla, Peralta y Jiménez hicieron menos estrepitosa la caída, el vuelo directo a la repesca donde los neozelandeses, invictos en el mundial de Sudáfrica 2010 (tres empates frente a Italia, Paraguay y Eslovaquia), esperan fraguar la sorpresa mayúscula. Difícil empresa para México dejar de costado al representativo de la “tierra de la gran nube blanca”.

Es cierto: toda generalización tiende al absurdo. En deportes celebramos los saltos de Luis Rivera y el pase al mundial de baloncesto en España el próximo año. Perdón por el excurso cursi pero siempre será mejor encender una luz que lamentar la oscuridad, como ya dijimos.

Vuelvo a “La voz del inválido” periodista guanajuatense Antonio Plaza. En el poema podemos leer versos estremecedores que deberían tatuar en la mentalidad los mexicanos ante la aventura de Nueva Zelanda: “Los enemigos comienzan/donde la nariz acaba”.

gilbertoprado@hotmail.com