Sobre héroes y hazañas

Los motivos del Codos

El recurso de los brazos y el remate en la reciedumbre de los puños son, quizá y sin quizá, las principales armas del boxeo, pero en un combate se juega el hombre todo. Así, por ejemplo, los hombros de Henry Armstrong o las piernas de Many Pacquiao.      

Hoy recordamos a George Elbows McFadden, el célebre Codos que nació en el umbral de 1873 y desapareció de la faz terrena en mayo de 1951. McFadden alcanzó celebridad por su férrea estrategia defensiva y, además, porque en su acometida ofensiva destacaban los golpes propinados por los codos.

El Codos lanzaba sus puñetazos y prolongaba el movimiento de sus brazos para lograr el doble efecto significado por manos-codos. Los codos, como sabemos, son una estructura ósea sólida, compacta, recia. Por eso solían decir que McFadden debería calzar cuatro guantes: dos para las manos y otros dos para los codos.     

En 1905 el Codos publicó el opúsculo Blocking and hitting, pero me quiero detener en 1899, acaso el mejor año del Codos. Un año que arrojó un saldo de nueve triunfos, dos empates y dos descalabros para George. El 14 de abril de ese año, en el Club atlético Nuevo Broadway, George McFadeden y el primer campeón mundial  afroamericano, Joe Gans, protagonizaron una furibunda contienda que culminó en 23 episodios.

Las hipótesis de trabajo respecto de la inopinada derrota de Gans comprenden: se dejó ganar, subestimó a su adversario, tuvo una preparación deficiente, fue presa de noches de desvelos y placeres sin cuento. Lo cierto es que McFadden noqueó al viejo maestro en la categoría de los pesos ligeros. La gente, eufórica, arrojó bastones y sombreros al aire.   

No se sabe bien a bien la muerte del Codos McFadden. Su trayectoria vital, a pesar de las (arti)mañas del uso de los codos le posibilitaron vencer por nocaut a nadie menos que a Joe Gans y a Kid Lavigne, dos de los pesos ligeros más importantes de la historia del boxeo profesional.


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