Sobre héroes y hazañas

La mar de los enigmas: los ojos humanos

Los ojos humanos nos miran desde hace muchos siglos. Son una ventana por donde entra la luz a la cabeza. El cristalino (lente del ojo situado tras el iris) refracta el tránsito de la luz y ésta avanza por el nervio óptico cuyas fibras se cruzan en lo que se conoce como quiasma y llega hasta la corteza occipital (áreas 17, 18 y 19 del mapa de Brodmann), y allí se forman las imágenes. Es sabido que éstas regresan de forma invertida a la retina y que el cerebro las rectifica. Los ojos entrañan la mar de misterios y enigmas. Son una sinécdoque minúscula que representa a un Dios que nos observa. Se suele comparar la función de los ojos con el mecanismo de una cámara fotográfica. En el centro del iris se encuentra la bruna pupila. Al fondo se lleva a cabo la foto-recepción gracias al carácter sensible de la retina Hemos de decir que, en rigor, no vemos con los ojos: vemos con el cerebro. Los ojos traducen los estímulos de los rayos de la luz en impulsos nerviosos. Y luego el cerebro emprende la traducción de los impulsos nerviosos en imágenes. En las noches, fatigados y cubiertos por los párpados, los ojos descansan. Trabajan sólo dos terceras partes del curso que comprende la vida. Suelen ser cerrados, para no perturbar el sueño de los ojos vecinos, cuando llega la muerte.  Se dice que los ojos evidencian o traslucen,  más que cualquier otro órgano, las profundidades más abstrusas de la persona humana. Más allá de su maravillosa función orgánica, yo me quiero detener en esas esferas como delatoras de los más íntimos afectos y de las más acendradas emociones.Los ojos, a través de las miradas, llevan a cabo la traducción del mundo sensorial al mundo afectivo: generan emociones que recorren, en doble vía, el corazón y el cerebro, entre la esperanza de lo racional y la certidumbre del afecto. Por esta razón mirar es algo más que un mero acto físico y mecánico. Mirar a los ojos es leer el corazón del otro por medio de las imágenes que troquela el cerebro. El diálogo de miradas, en fin, es el único punto de intersección entre las almas de los hombres. 


gilpradogalan@gmail.com