Sobre héroes y hazañas

La magia de Pedro Poitevin

Conocí a Pedro Poitevin en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2011 a propósito de la presentación de la antología palindrómica Sorberé cerebros (Axial/Colofón).

Corroboré, como pude hacerlo en los encuentros internacionales de palindromistas en España, que el arte de crear retrógrados, frases de lectura reversible, no era privativo de los escritores. Poitevin, matemático de profesión, ha escrito dos hermosos libros donde evidencia su maestría palindrómica y donde, asimismo, se desenvuelve con naturalidad como expositor del arte de las servilletas, como le motejó con puntería de arquero medieval Jaime Muñoz Vargas.

Pedro Poitevin es, asimismo, un esmerado palindrólogo, esto es, discurre o reflexiona sobre la manera de concebir los janos retóricos: “Escribir un palíndromo es investigar los límites de lo lingüísticamente concebible.

Los palíndromos no son como los endecasílabos que aparecen en el lenguaje hablado con frecuencia. Los palíndromos suelen ser extraños”. Y también repara Poitevin en el hecho de que a veces los palíndromos son felices sólo en una de las dos partes que comprenden la simetría.

Se refiere, por supuesto, a felicidad o cordura semántica. Hace unas cuantas semanas, uncido al lecho por torcedores de mi vieja enemiga la lumbalgia, me perdí la inmejorable oportunidad de presentar el bellísimo libro, desde la doble perspectiva del continente y del contenido, Ateo Pedro va para pavor de poeta (CONACULTA, ediciones Acapulco), título magnífico que es coronado por un subtítulo que no le va a la zaga: Dádiva nada idónea en odiada navidad.

El libro abre con las agudas observaciones de Poitevin sobre el arte gracias al cual Julio Cortázar descubrió su relación mágica con el lenguaje, continúa con muestras afortunadas y variopintas de palíndromos imaginados por Poitevin y cierra con un epílogo de Aurelio Asian (El haz y el envés).Felicito a Pedro Poitevin por la generosidad bífida: del ser humano y del creador poético.

Porque sus palíndromos son relámpagos verbales no exentos de ironía humorística o, en la simetría en cruz, de humor irónico.

Un botón basta como irreprochable muestra:A ti: ¡Cómo luces ese culo, mocita! 


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