Sobre héroes y hazañas

¿El juego del futbol?

Recuerdo haber leído, hace ya varios siglos, que Borges criticaba (y yo creo que con justa razón) la inteligencia del futbol como un juego. El gran escritor argentino solía explicar, palabras más, palabras menos: "si la definición del juego entraña o implica ganar o perder, ¿cómo podemos creer que un deporte que admite empates es un juego? Los diccionarios suelen identificar juego como una competición o competencia para divertirse o entretenerse en la que se ejercita  alguna capacidad o destreza.

La segunda acepción tampoco añade el elemento de triunfo o derrota: "Actividad recreativa física o mental en la que compiten dos o más personas sometiéndose a unas reglas". Ninguna definición satisface. La primera porque prescinde de la victoria y del fracaso -lo mismo que la segunda-, y ésta porque además ignora que hay juegos individuales (el solitario, el trompo, el yoyo y una larga fila de etcéteras).

Además del futbol existe un deporte profesional que riñe con la definición de juego: el boxeo. Este deporte que necesita o exige dos contendientes también admite, penosamente, empates. La definición del deporte que aportan los diccionarios incluye desgaste físico: "recreación, pasatiempo o ejercicio físico, por lo común al aire libre". Dos ingredientes que nos hacen  pensar que el ajedrez no es, en rigor, un deporte y sí es un juego que, por desgracia, también admite empates o tablas.   

¿Es recomendable, para el futbol, boxeo y ajedrez prescindir de los empates? Dejo la (o el) interrogante para que mi lector organice una salutífera encuesta. Por lo pronto suscribo la afirmación de que esas tres actividades (futbol, box y ajedrez), de manera estricta, se apartan de la esencia, almendra o médula de todo juego: se gana o se pierde, pero jamás se empata. Alentemos una protesta múltiple y enconada que promueva la eliminación de los malhadados empates.


gilpradogalan@gmail.com