Sobre héroes y hazañas

El interés más sincero: las puertas de la sabiduría

El libro El interés más sincero/Noventa pretextos para iniciar una conversación (2015) de Heriberto Ramos Hernández suscitó la evocación de dos frases acaso complementarias. La primera atribuida a Alfonso Reyes: "Todo lo que sabemos lo sabemos entre todos". Recuerdo que en la primera entrevista con José Emilio Pacheco el autor de No me preguntes cómo pasa el tiempo añadió: "Y todo lo que escribimos lo escribimos entre todos". Leí la segunda frase en el libro La incógnita del hombre del Premio Nobel de Medicina (1912) francés Alexis Carrel: "El que solo sabe medicina ni medicina sabe".

      En El interés más sincero Heriberto Ramos Hernández despliegas las alas de su imaginación y se apoya, de diverso y entusiasta modo, en lo que aquí denomino el bicordio, esto es, la combinación de sólo dos notas más preponderantes y caras de una misma moneda: la cultura popular y la clásica o de élite: se trata de ríos con desembocadura común, no de instancias enemigas. Es agradecible que el autor se deslice en ambos campos con soltura y espontaneidad inteligentes. Se vale, por ejemplo, en "Antropología de la canción romántica" del guiño o gesto irónico: "O el español Camilo Blanes, quien después de tirar el rollo mareador de "Las palabras sinceras, las que tienen valor, son las que salen del alma", termina confesando que su interés, así, "al chile", es "Yo necesito saber si quieres ser mi amante".

         Es cierto que el examen minucioso del mundo de los negocios y de las finanzas es el rodrigón que anima, con picardía y profundidad, los principales brazos temáticos del libro, pero Heriberto comenta la psicografía de Hari Seldon, el plan salfífico de la poesía en el orbe ("Siempre nos quedará la poesía"), el recorrido por un mall ("Las flores del mall" diría Jorge Valdes Díaz Vélez), la economía según Warhol, la consiliencia o la conjetural ausencia de Karl Popper entre nosotros. Los intereses son muy amplios y el catálogo de asuntos da pie a que consideremos a Heriberto como un polígrafo en el sentido riguroso del término, es decir, un intelectual que emprende con fortuna el abordaje de materias de  variopinta estirpe o laya.

      El interés más sincero, prologado por Bárbara Anderson y Jaime Muñoz Vargas, es una casa con muchas puertas hacia el campo de la sabiduría. Por último diré que Heriberto retrata el caso asaz hilarante  del profesor que llega a dar clase sin libros: "Profesor, viene a dar clase sin traer algún libro o apuntes? Nuestro amigo le contestó, amable y risueño: "Despreocúpate. No podría darles clase únicamente si me vieras llegar sin cabeza". Yo conozco de cerca a ese profe. Y ese profe celebra la publicación de El interés más sincero.

        En este puño de pretextos para incoar la conversación "Heriberto es capaz también de ser profundo y lúdico, sin solución de continuidad, y de ser irresistiblemente temerario en sus frases más contundentes" (Bárbara Anderson). Enhorabuena por una inestimable oportunidad para conocer pliegues y repliegues, pasajes y pasadizos de la universidad de enfrente. ¡Salud!


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