Sobre héroes y hazañas

Los hermanos Manning

La jornada pasada no fue muy venturosa para los hermanos Manning (Peyton y Eli) en el futbol americano profesional. Aunque Peyton rompió la marca de Brett Favre como líder de yardas por pase en la historia de la liga (71,840) su equipo perdió y Peyton terminó en la banca.

En la otra orilla su hermano menor Eli (que es una forma apocopada de Elisha, mismo nombre de su padre Elisha Archie, quien jugó varias temporadas para Nueva Orleans) perdió un duelo cerradísimo contra sus acérrimos rivales de Nueva Inglaterra y contra el mariscal de campo Tom Brady.

De cualquier modo los Manning siguen cincelando faenas áureas en el futbol americano con tres súper tazones ganados (dos Eli y uno Peyton) y la convicción de prodigar satisfacciones sin cuento a su padre y, sobre todo, a su hermano Cooper, víctima de esa extraña enfermedad denominada estenosis (estrechamiento) espinal y que, por desgracia, imposibilitó al hermano mayor a potenciar la gloria deportiva que ha conquistado la familia.

Por cierto, en un gesto de desprendimiento, solidaridad y gallardía, Peyton regaló su jersey (número 18) a Cooper cuando el actual quarterback de los Broncos empezó su carrera como futbolista profesional.Un día, después de entrenar futbol americano, Cooper Manning sintió entumecimiento en los dedos de los pies y acudió a la clínica Mayo, en Rochester, Minnestota.

Allí le diagnosticaron la estenosis espinal y allí vio trunca su carrera deportiva.

La fortuna como mariscales de campo de los hermanos Manning está lejos de desvanecerse y estoy convencido de que arrojará éxitos y logros quizá mayores en los años venideros.

Pienso en esta herencia del talento que también puede ser percibida en otras disciplinas e, incluso, en otras actividades de la condición humana. Me acuerdo, por ejemplo, de los hermanos Niels y Harald Bohr, puente entre la ciencia y el deporte.

O de los hermanos Bernoulli, brillantes físicos con el énfasis puesto en el tema de la hidráulica.

En honor a Cooper Manning: que se prolonguen los triunfos de Peyton y Eli: que Dios reparta suerte. 



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