Sobre héroes y hazañas

El epitafio de Malcolm Lowry

El auto epitafio escrito por Malcolm Lowry fue vertido al español por Javier Marías: Malcolm Lowry/difunto de la calle Ebria/su prosa fue florida/y a menudo airada/Vivió, noche a noche, y bebió, día a día/y murió tocando el ukelele”. Morir “tocando el ukelele” es una expresión correlativa de “le dio vuelo a la hilacha”. Hilachas o hilas son “los hilitos que despiden de las telas del lienzo” (Covarrubias) o “hebra de lienzo usada para curar heridas”.

En la traducción española se pierde la rima consonante bowery/flowery/glowery. Como se sabe Malcolm Lowry quiso de verdad tocar el ukulele. Más aún: quiso ser un ukelelista profesional. El nombre original era ukulele (uku significa saltar). Lowry introdujo en su poema la disimilación vocálica ukelele.

Advertimos que la expresión “y murió tocando el ukelele” no es metafórica sino literal.

Aunque es posible decir que “tocar el ukelele” es expresión sinónima de “gozar la vida”. En el caso particular de Lowry, atormentado y depresivo, no parece ser esta la intención sugerida.

Recordemos además que el poema fue escrito por Lowry en 1957, poco antes de su muerte.

John King afirma que el origen del ukelele no es hawaiano sino portugués: se trata del instrumento llamado Machete muy popular en Madeira, Portugal.

Habitantes de Madeira llegaron a Hawai y dieron a conocer el Machete. En Hawai encantó y ganó fama de manera gradual.

En la Panama Pacific exposition, en San Francisco, el ukelele fue conocido por miles de personas.

Este conocimiento se democratizó y ahora su fama es mundial.

El ukelele o taropatch fue un fetiche para Lowry: pensemos que casi siempre viajaba con el instrumento músico en ristre. 


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