Sobre héroes y hazañas

Santos Laguna o la derrota anti-pírrica

Suele decirse, como lugar común, derrota pírrica cuando hay más daño para el vencedor que para el derrotado.

Lo ocurrido el viernes en la Comarca Lagunera al Santos podría denominarse fracaso anti-pírrico, porque se trató de un revés (severo revés avisa el conocido palíndromo) que arrojó un saldo terrible para los de la comarca: tres expulsiones y, además, tres hombres lesionados.

Recordemos que Pirro, cuyas huestes fueron maltrechas por los romanos, afirmó tras su peliaguda victoria: Otro triunfo como éste y no podré regresar a Epiro (donde él era rey).De modo que aunque la expresión anti-pírrica no sea común el inicio de los campeones de campeones ha sido desastroso aunque, como sabemos, el equipo albiverde suele crecerse al castigo como los gloriosos boxeadores mexicanos.

Baste recordar el umbral del torneo pasado y su culminación exitosa.

El controvertido y temperamental director técnico del Santos afirmó no sin sorpresa que se había tratado de un “partido raro”.

Y la rareza estribó, además, en el gol de Sergio Ceballos, el fino mediocampista de contención que contribuyó de manera decisiva en el segundo partido de la final contra el Querétaro con su empeñoso juego callado, discreto, alejado de los reflectores que encandilan a los enemigos de la sencillez que encanta. El gol santista ocurrió en el minuto 80, cuando los de la comarca jugaban con solo ocho mortales.

Por eso la afición coreaba las acciones de un cuadro diezmado, atravesado por los venablos de la desgracia, pero con el corazón aguerrido y enjundioso. De tal suerte que Caixinha, en la emulación parafrástica de Pirro, puede decir: “Otra derrota como ésta y no regreso a Torreón”.

Y va contra los jaguares de Chiapas. 


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